¿Salimos más fuertes?

                Les puede la propaganda. Es casi una obsesión. No hay iniciativa a la que no pretendan sacar el correspondiente rendimiento político. Lo han hecho estos días con motivo de la declaración del luto nacional durante diez días por los fallecidos en lo que va de pandemia. El más largo –han subrayado Pedro Sánchez – de los establecidos. Supongo que se refiere a los decretados por un Gobierno central. Porque, como bien se sabe,  Galicia lo ha hecho para un mes y Madrid lleva en ello al menos un trimestre.

Luto, por lo demás, tardío, porque así está siendo ahora para no dar  la  sensación de que se accedía a una solicitud  en su día del Partido Popular.  Hasta en esto. el manejo de la pandemia está respondiendo a los intereses partidistas del Gobierno y de la formación política que lo apoya. No dan paso sin puntada.

La campaña propagandística más innoble está siendo, sin embargo,  la desarrollada bajo el gran rótulo de “Salimos más fuertes”. Moncloa la inició el lunes con una sábana publicitaria  que con enormes  caracteres tipográficos  cubrió portada y contraportada de los periódicos  españoles.

“Salimos más fuertes”, dos ideas coherentes con el mensaje sabatino anterior de Pedro Sánchez. “Salimos”, porque el confinamiento doméstico de dos meses iba aflojándose, y “más fuertes” porque,  según la doctrina verbalizada por la vicepresidente Ribera,   España está en la gama alta del éxito y el presidente autocalifica su política con, al menos, un notable.

                ¿Pero, de verdad, salimos más fuertes? No creo errar mucho si digo que a buena parte de la ciudadanía le pareció una afirmación desorbitada y de más que difícil verificación. Porque la sociedad española de este caluroso junio que entra no es más fuerte que la de enero y febrero en ninguno de los epígrafes que permiten medir fortalezas y debilidades.

                ¿En qué más fuertes? ¿En reputación global? ¿En credibilidad de las instituciones? ¿En los grandes indicadores económicos y sociales? ¿En confianza? En el sector siempre se ha presumido de un viejo eslogan profesional según el cual donde hay publicidad resplandece la verdad. Pero por lo que se ve, no siempre. Y en ocasiones como la presente, no brilla ni ésta ni la oportunidad.

                Y es que a los 30/40.000 muertos calculados habrá que sumar los miles de sanitarios contagiados, en muchos casos por falta de medios materiales con que haberse protegido; los medianos y pequeños empresarios que han tenido negocios cerrados y que no saben si van a remontar; los que han sufrido drásticos cortes de ingresos hasta el punto de formar  largas colas no sólo ante las oficinas de empleo, sino también del Banco de alimentos y otras entidades benéficas;  los padres de familia que se plantean serias dudas sobre la eficacia académica del curso que termina y las perspectivas del que viene, y los que con razón temen la gran crisis social que se avecina.

Pues bien, a esta audiencia tan sensible el Gobierno les dice que van a salir más fuertes. ¿Quién lo puede creer? Bien se sabe que en toda campaña el factor credibilidad es esencial. Y este Gobierno la ha malgastado a borbotones. Hasta alguno de sus socios más fieles la ha situado en la luz roja de la reserva.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar