Pactar con Bildu no se justifica nunca

Como ya ocurriera en otra ocasión, un sector al menos, de la militancia del PSOE que sigue a Sánchez, se prodiga en las redes sociales buscando y expandiendo cobertura a los efectos de del nuevo viraje del presidente, quien, luego de haber reiterado él y la vicepresidenta Calvo, entre otros, que el partido tenía unas líneas rojas que era que, en ningún caso pactaría con Bildu, acaba de hacerlo con toda naturalidad. Y se ha asumido sin más explicaciones. En una primera andanada para justificar tal conducta, se llegó a echar la culpa de este acuerdo al PP y a Vox por no apoyar la prórroga del Estado de Emergencia, de suerte que, para asegurarlo, el PSOE pactó con Bildu. Fue un pacto con marcha atrás, ya que mientras Pablo Iglesias mantenía que la anulación reforma laboral del PP será total (tal y como se pactó con Bildu), la ministra Calviño salió al paso afirmando no sólo lo contrario, sino que acometer tales reformas en este momento sería un disparate.

Planteadas así las cosas, era menester echarle un capote al Doctor Sánchez, quien repetidamente demostró que no se considera concernido por sus propias palabras y promesas, y hace lo contrario de lo que dice, con toda naturalidad, pese a que tiene la osadía de afirmar que “siempre cumplo mi palabra”. Claro que al mismo tiempo las redes sociales se nutrieron los repetidos vídeos en los que en sus declaraciones a los medios, el presidente afirma, con enorme rotundidad, que nunca veríamos lo que hemos visto. Ello supone que cuando habla, los que lo siguen o creen en sus palabras deban hacer una reserva de conciencia; es decir, dejar en cuarentena sus manifestaciones sin creerlas a la espera de lo que salga, sea San Antón o la Purísima

Ha sido el PNV el más certero de los críticos sobre los actos del doctor Sánchez en sus tratos con los herederos de ETA. Al PP le han recordado la de veces que han pactado, convenido o coincidido con Bildu en el Parlamento de Victoria y otros ámbitos. El actual dirigente del PP y ex alcalde de Victoria acordó los presupuestos con Bildu en su día e incluso se justificaba diciendo que él era partidario a pactar con quien fuera si era necesario. Eso es bien cierto. Por lo tanto, los partidarios de justificar a Sánchez se agarran a este caso como a un clavo ardiendo; pero al mismo tiempo, el lehendakari, Iñigo Urkullu, ha afirmado que el pacto del Gobierno con EH Bildu para aprobar la prórroga de la desescalada «no fue leal» y ha avisado de que el jefe del Ejecutivo, Pedro Sánchez, «se arriesga a una quiebra de confianza». En una entrevista publicada en El Correo y Diario Vasco, Urkullu ha opinado que es «absolutamente peligroso hablar de derogar de manera integral la reforma laboral, incluso estando vigente el estado de alarma» y ha lamentado que el Gobierno ofrezca «una sensación de desconcierto absoluto» y se arriesgue «a quebrar la confianza en la interlocución a nivel político, en los mercados internacionales y la Unión Europea».

Ante las críticas que el trato especial que el doctor Sánchez ha brindado a lo que Pi y Margall, padre del federalismo español llama “las provincias vascongadas”, y nunca mejor dicho, con respecto a las fases, se alcanzó «por méritos propios y no por el apoyo del PNV a Pedro Sánchez. Estamos hablando de condiciones sanitarias. Nadie puede ser tan malpensado de creer que eso está al albur de negociaciones políticas». Pero también curándose en salud, anticipa que, si su partido no ganara las elecciones por mayoría absoluta, está dispuesto a pactar con el PSE-PSOE. Está bien prevenir.

Volviendo a la cuestión de fondo, parte de una parte de la sociedad española ha asumido, de modo natural que Pedro Sánchez mienta, que es consciente de ello y de que los españoles saben que miente, si la ocasión lo requiere, porque da lo mismo. Pero resulta un argumento infantil que, para justificarse, como en otros casos, haya que buscar lo mismo que haya hecho la derecha. Por lo visto no importa el aspecto moral del acto en sí mismo, máxime cuando se anunció que nunca se pactaría con Bildu.  La derecha no anunció que no pactaría jamás con Bildu. Sánchez sí y de modo insistente. Es un endeble recurso que añade más torpeza al acto mismo. Pero es que Sánchez presume de que cumple siempre su palabra, y lo sostiene sin el menor decoro. No en este caso como en tantos otros ha cumplido ese aserto Y que se recurra a que la derecha lo mismo dice bien poco de que uno que se dice socialista la imite. O eso creíamos.

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