Acotaciones

** De oca a oca y tiro porque me toca. No hay semana sin episodio o escándalo gubernamental. Ya tenemos el correspondiente a la que ayer entró: el fulminante cese del jefe de la Guardia Civil de Madrid, coronel Diego Pérez de los Cobos. ¿Cuántas versiones del mismo darán o filtrarán el falaz Gobierno y ministro Marlaska, al estilo Ábalos con la vicepresidenta venezolana? Pérdida de confianza, se ha alegado inicialmente. Sea como fuere, el hecho es que el clandestino pacto con Bildu que dominó días atrás la actualidad política y mediática, pasará a segundo plano, cuando no a mejor vida.

** Acostumbrados como estamos ya a cualquier cosa,  escaso por no decir nulo ha sido el reproche político al extemporáneo mitin que en su condición de portavoz del Gobierno se soltó el viernes María Jesús Montero. En teoría iba a dar cuenta de lo aprobado en el Consejo de ministros celebrado. En realidad cogió en un primer momento las riendas de la rueda de prensa para arremeter contra el presidente del Partido Popular, Pablo Casado. Soltó su preparado speech, se quedó tan ancha y luego ya cedió los trastos al ministro Illa.

Pasó como gato por brasas por los espectáculos propios, como el dado a propósito del pacto con Bildu, para centrarse una y otra vez en la supuesta irresponsabilidad del también líder de la oposición por haberse negado a respaldar la quinta prórroga del estado de alarma.

Ello –vino a decir-  obligó al Gobierno a mercadear con unos y otros los apoyos necesarios. A su juicio, lo lógico hubiera sido que la dirección nacional del PP se hubiese mostrado  “lo suficientemente sensata como para dejar de mirar de reojo a la ultraderecha”. No faltó un solo tópico. Pero es lo que llevan dos años repitiendo: apoyo sí o sí. Por su cara bonita.

Continuó  la portavoz con la matraca de la voluntad del Gobierno de tender la mano a todos. Visto, no obstante,  el tono de su impropio mitin, confirmó la impresión de que cuando del PP se trata, esa  mano tendida más que al diálogo y la negociación es…  ¡al cuello!

** Lo que también dejó claro la ministro  es que puede haber estado de alarma para rato. Hasta lo más que permitan los costaleros que antes o después siempre encuentra.  Y es que el Gobierno afirma, aunque nunca demuestra ni argumenta,  que es “el único instrumento jurídico posible para restringir la movilidad del conjunto de los ciudadanos”.

Y como ahora dice andar muy pendiente de los eventuales rebrotes y de “la salud por encima de todo”, siempre tendrá a mano la percha a  que agarrarse.  Es un camino al que no se plantea renunciar, aunque sí aflojar para algunos, tal como ha adelantado Pedro Sánchez, al que parece haberle entrado la prisillla por el desconfinamiento veloz.

Con el mismo desparpajo que el  presidente, aseguró la portavoz que este es un Ejecutivo fuerte, cohesionado y unido. Y lo dice en plena tormenta por la “derogación  integral” de la reforma laboral, donde cada quien ha tirado por su cuenta. “Vamos todos a una”, proclamó ella. El mundo de color de rosa. Ha sido el partido/Gobierno que más pactos ha firmado o apalabrado en los pasillos del Congreso y  se queja de haberse sentido muy solos. ¡Qué cinismo  y qué falta de respeto a la inteligencia y a la ciudadanía!

** Algo tendrá el agua cuando la bendicen. Lo dice el refrán y sucede así con la reforma laboral de 2012 promovida por Rajoy y su entonces titular de Trabajo, Fátima Báñez. Santificada desde altas instancias internacionales y por la eficacia de la misma para generar empleo, pero cuestionada desde el debate político interno, lo cierto es que nadie hasta el momento se ha avenido a derogarla, como ahora se reclama desde la izquierda radical.

                Salvo en algún punto aparentemente “más lesivo”, este Gobierno la mantendrá en sus principales fundamentos. De hecho, dentro de unos días se van a cumplir dos años de su llegada a Moncloa vía moción de censura  –no es un advenedizo– y apenas la ha tocado. Pudo muy bien haberlo hecho ya en tiempos de bonanza económica y no se puso a ello. Por algo será.

                Se suele argumentar en su contra que dar facilidades contractuales a los empresarios supone otorgarles un poder supremacista del que van a abusar en perjuicio de los trabajadores. Pero no es así al menos en los tiempos que vivimos, porque según replican otros nuestra normativa laboral está dotada de unos contrapesos que hacen difícil se produzca un abuso unilateral sin control. Lo entiende así, por ejemplo, un gran experto en la materia cual es el profesor Juan Antonio Sagardoy.

** Más de cien vacunas para el coronavirus están desarrollándose en la actualidad. Y casi con total seguridad se necesitara más de una. El hecho es que jamás tal inmunización ha sido tan necesitada y buscada, habida cuenta de que es la única fórmula de minimizar los muertos, terminar con la pandemia y volver a una normalidad. En este caso se ha particularmente demostrado que la vacuna es esencial para salvar la seguridad, la cohesión social y la estabilidad económica del mundo. De momento y por lo que pronostican los expertos, habrá que esperar entre doce y dieciocho meses para disponer de ella.

                Otra realidad puesta de relieve estos días es que la vacunación es una de las intervenciones más eficaces y rentables. Gracias a ella se ha erradicado la viruela, se está cerca de acabar con la polio y a lo largo de los últimos decenios se ha reducido la incidencia de enfermedades que, como el sarampión, mataban antaño a millones de personas anualmente, lo cual ha contribuido a rebajar a la mitad la mortalidad infantil.

                Pero, ¿por qué se llega tarde? El ébola, por ejemplo, se identificó en 1976 y el zika, mucho antes; en 1947. ¿Por qué no se dispone de ellas a tiempo para acelerar el final de las grandes crisis de turno? Los expertos manejan multitud de razones que lo podrían explicar. Pero el motivo fundamental es que siempre se ha esperado a que las enfermedades infecciosas se conviertan en una amenaza tangible para todo el mundo y en especial para el mundo desarrollado.

** Pedro Sánchez se ha puesto tierno y ha convocado para julio a los turistas internacionales: “España os espera”. Ha recordado el “venid, benditos de mi Padre” del evangélico juicio final. Los nacionales podrán hacerlo antes. Pero las previsiones no son optimistas: la mitad de los españoles no viajará por turismo este verano, ni siquiera por el país, según una encuesta realizada por la consultora EY-Parthenon.

La otra mitad optará con preferencia por destinos nacionales y sólo un 9 por ciento piensa hacerlo en el extranjero. Incertidumbres sobre apertura de fronteras, miedo a los contagios y dificultades económicas y laborales han frenado en  buena medida  las expectativas de los posibles viajeros.

                Por comunidades autónomas, Galicia y Andalucía se han revelado como las más pesimistas: un 56 y un 53 por ciento, respectivamente, de sus ciudadanos dan por perdidas sus vacaciones turísticas. Les siguen Cataluña, País Vasco, Castilla y León y Comunidad valenciana. Por el contrario, Madrid y Castilla-La Mancha se muestran como las más optimistas y cerca de seis de cada diez de los consultados tienen planificado salir de vacaciones.

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