El confesionario de Google

                La ventana de búsqueda de Google funciona como un confesionario. Así lo asegura algún ilustre analista de datos y así es. Y es que el omnipresente buscador en la web, el más utilizado a nivel mundial  y capaz de procesar más de mil millones de peticiones diarias, es, en efecto, un barómetro que mide, entre otras muchos parámetros, las preocupaciones, ansias, alegrías y aspiraciones de los cientos de millones de personas que lo utilizamos porque casi todos pasamos por él en un momento u otro.

                En los meses de duro confinamiento que por mor de la Covid-19 hemos pasado, esa ventana se ha convertido en una especie de cordón umbilical; en casi la única forma de relación con el mundo exterior para muchos de sus usuarios. Un vistazo no exhaustivo a las búsquedas realizadas durante el mes de abril en nuestro país da una idea de la profunda transformación vivida y, aunque algunas conclusiones pueden parecer obvias, los porcentajes registrados de alzas resultan sorprendentes. En cualquier caso, todas evidencian la dimensión sin precedentes de lo sucedido durante estas semanas.

                ¿Qué pasó por nuestras cabezas a lo largo de dicho mes? Las búsquedas sugieren que la preocupación y la tristeza ganaron terreno. Los usuarios españoles buscaron la palabra “ansiedad”  en un 52 por ciento  por encima de la media: 77.000 búsquedas, frente a las 40.000 de enero/febrero, los meses anteriores a la reclusión domiciliaria. Y algo parecido ocurrió con otras como “separación” (66 por ciento), “claustrofobia” (54 por ciento) o “soledad” (30 por ciento).

Las consultas sobre “divorcio” tuvieron un crecimiento discreto (37 por ciento), pero en un nivel sólo comparable a septiembre, tras las vacaciones de verano, momento de convivencia continuada y reconocido como el típico en que se producen crisis de pareja.

                Cierto es también que al mismo tiempo que estos efectos emocionales negativos crecieron otros que vendrían a compensarlos. Así, las consultas con el término “rezar” subieron un 77 por ciento, incremento muy parecido a “meditar”.

                En otro orden de cosas, en abril  creció el número de personas interesadas por tener un buen nivel de actividad física. En este sentido, la palabra “yoga” superó las 130.000 consultas, cifra que casi dobló la habitual,  y “comprar pesas” se multiplicó por seis. El interés por el pilates se habría incrementado un 34 por ciento y el genérico “deporte”,  en torno al 60. Los juguetes sexuales se llevaron 40.000 pesquisas.

                También el confinamiento ha representado para muchas personas la llegada, prácticamente de la noche a la mañana, de un tiempo de ocio que no siempre ha sido fácil de llenar. Creció, con todo, el interés por los libros, en especial por las series televisivas y por las recetas culinarias. Y en relación con estas últimas, cabe recordar la carestía de la levadura en los súpers, lo que concuerda con el hecho de que las búsquedas informáticas aumentaron casi un 400 por ciento.

Una fiebre que recuerda a la tenida con las compras de papel higiénico en los primerísimos días de la cuarentena. En juegos de mesa y con niños en casa, el incombustible Monopoly resultó de nuevo imbatible: más del doble de indagaciones que cualquier mes del año anterior.

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