Citröen en Vigo reanudó su actividad cotidiana de 2.200 vehículos

La planta con la que cuenta el Grupo PSA en Vigo reanuda su actividad de modo gradual desde tras siete semanas en las que la producción de vehículos ha permanecido suspendida en Balaídos a causa de la crisis sanitaria del COVID-19.

Después de descartarse la fecha fijada para la vuelta al trabajo inicialmente, el 27 de marzo, la paralización de la producción de sus proveedores de Francia y la situación actual han conllevado que se barajasen distintos días para reiniciar la producción, que finalmente se retoma hoy. De hecho, el director financiero del grupo, Philippe de Rovira, afirmó que las plantas seguirían paradas hasta que se reactivase el mercado de la venta de vehículos.

Posteriormente, la evolución de la crisis sanitaria ha permitido que las distintas fábricas con las que cuenta el grupo hayan comenzado a volver al trabajo. La empresa ha señalado que la adopción de esta decisión ha estado relacionada con el desconfinamiento, la reapertura de concesiones y la situación comercial de cada modelo, así como con la normalización gradual de los flujos de suministro de componentes.

En concreto, la planta de la ciudad olívica preveía alcanzar su máximo rendimiento en 2020 con la producción de unos 550.000 vehículos, lo que habría significado superar en unos 3.000 la cifra histórica registrada en 2007 –547.000 unidades–.

De hecho, la suspensión de la actividad tuvo lugar en un momento en el que el volumen de producción diario de lunes a viernes en la fábrica, que forma parte del Clúster Ibérico del consorcio automovilístico francés junto a las plantas de Zaragoza, Madrid y Mangualde (Portugal), ascendía a 2.200 vehículos.

REAPERTURA DE LA FÁBRICA

En este contexto, la fecha establecida para la vuelta al trabajo en la fábrica de Vigo ha sido el pasado lunes cuando se activaron nuevamente las instalaciones con el objetivo de que todas las líneas y talleres estén en funcionamiento este miércoles, día 13.

De este modo, estos días se incorporarán los empleados del turno matutino, mientras los demás grupos lo harán durante las próximas semanas. Esta situación se debe al Expediente de Regulación Temporal de Empleo (ERTE) ordinario que se aplicará cuando se reanude la actividad con el objetivo de adaptar el nivel de producción a la evolución de los mercados.

Esta medida afectará a más de 3.400 de los 7.400 empleados de la fábrica y se desarrollará en dos fases que se iniciarán tras la reanudación de la actividad y después del verano, respectivamente. Así, durante las próximas semanas, se procederá a reincorporar a los puestos de trabajo a los trabajadores de los turnos de mañana, tarde y noche, que se rotarán para permitir que se aplique el ERTE durante un periodo similar a todos los afectados.

La vuelta al trabajo en la planta de Balaídos también estará marcada por la disminución del nivel de producción, que se verá afectado por la reducción de la velocidad de las líneas de montaje acordada en el marco del protocolo de medidas de seguridad que se implantará para evitar la propagación del COVID-19.

MEDIDAS DE SEGURIDAD

El plan de prevención también garantiza que se realizará un control de temperatura en el acceso a las fábricas y recomienda priorizar la utilización del transporte individual. Además, compromete el suministro individual de mascarillas y gel hidroalcohólico, así como la limpieza «frecuente» de herramientas y otros útiles de trabajo.

También se deberán mantener las puertas de los centros abiertas para evitar el contacto con los pomos por parte de los trabajadores y se establecerán marcas en el suelo para facilitar el mantenimiento de la distancia de seguridad. Adicionalmente, los empleados deberán utilizar gafas y máscaras y se retrasará en una hora la entrada de los turnos.

Asimismo, la empresa ha asegurado que el reinicio de la actividad productiva se realizará de modo «seguro». Sobre ese punto, ha avanzado que se contará con equipos que verificarán a diario la aplicación de las medidas y elementos de barrera en el centro, además de poner en marcha acciones correctivas si resulta necesario.

Este plan fue avalado por el sindicato mayoritario, SIT, y UGT y rechazado por CC.OO., CIG y CUT el pasado mes. Además, los portavoces de UGT y CUT han advertido de que se controlará su cumplimiento, mientras la CIG ha considerado insuficientes las medidas de seguridad establecidas y ha criticado la «falta de información» facilitada sobre el proceso de reanudación de los trabajos.

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