«Todo va a salir bien»

En mí combaten el entusiasmo por el manzano en flor y el horror por los discursos del pintor de brocha gorda…». Es una estrofa de ‘Malos tiempos para la lírica’, el poema de Bertolt Brecht símbolo del combate contra Hitler —«el pintor de brocha gorda»— que destrozaba toda esperanza.

Salvadas las distancias, el virus chino parece un trasunto del Führer y su credo que destroza ahora nuestros proyectos y amenaza las ilusiones y esperanza de mañana.

Estamos en el octavo día de reclusión, una experiencia desconocida, que es la circunstancia orteguiana que está condicionando nuestras vidas y determinará nuestras costumbres y comportamiento en el futuro. Nada será igual. El Covid-19 abre un tiempo desconocido que dejará muchas víctimas, una economía maltrecha y cambiará nuestros modos de vida y de relación

Lo más duro de la reclusión es ver al país bloqueado y a la gente de brazos caídos, abatida y triste. Salvo las decenas de miles de empleados públicos y privados —con los sanitarios en primera línea— que trabajan con una profesionalidad y entrega admirables, todo está paralizado.

Como si una gigantesca escayola inmovilizara a todo el cuerpo social para dejar una ‘España confinada’ que presenta un espectáculo desolador, tan tétrico y desolador como el de las ruinas de Itálica que inspiraron a Rodrigo Caro. Parafraseando la canción del poeta de Utrera, «estas Fabio, ¡ay dolor! que ves ahora, calles vacías, empresas cerradas, gentes recluidas… eran hace pocos días ciudades bulliciosas, empresas productivas y gente alegre y divertida»

Y volverán a serlo. Tengo delante un cartel realizado por un niño con la leyenda «todo va a salir bien», porque en este confinamiento está aflorando lo mejor de los españoles. Gustavo Adolfo Bécquer desde su tristeza profunda alimentaba el optimismo en la Rima IV: «…mientras el corazón y la cabeza batallando prosigan, mientras haya esperanzas y recuerdos…, mientras el aire en su regazo lleve perfumes y armonías, mientras haya en el mundo primavera, ¡habrá poesía!». El poeta otorga fuerza eterna a la poesía, la medicina emocional que todos poseemos para expresar los sentimientos más profundos, que también impulsa nuestra vitalidad

 «¡Habrá poesía!». En Galicia lo decimos de manera más prosaica: «Nunca choveu que no escampara», un dicho al que nos agarramos cuando las cosas vienen mal dadas. De modo que volverán «buenos tiempos para la lírica» y juntos saldremos de esta para recuperar el ocio y la cultura, la diversión y el trabajo…, para recuperar la actividad que nos falta. Ojalá escampe pronto.

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