El Reino Unido abandona la Unión Europea

La salida del Reino Unido de la Unión Europea, también conocida popularmente como brexit​ ([ˈbreksit], palabra combinada de las palabras inglesas Britain, ‘Gran Bretaña’, y exit, ‘salida’), fue un proceso político que consiguió el abandono por parte del Reino Unidode su condición de Estado miembro de la Unión Europea.

Tras un referéndum celebrado el 23 de junio de 2016 en el que el 51,9 por ciento de los votantes apoyó abandonar la Unión Europea, el Gobierno británico invocó el artículo 50 del Tratado de la Unión Europea, iniciando un proceso de dos años que debía concluir con la salida del Reino Unido el 29 de marzo de 2019. Ese plazo fue prorrogado en primer término hasta el 12 de abril de 2019. El plazo volvió a ser prorrogado hasta el 31 de octubre de 2019.Por tercera vez, el plazo volvió a ser prorrogado hasta el 31 de enero de 2020.Pasada esa fecha, y salvo acuerdo en contrario, Reino Unido abandonará automáticamente la Unión Europea sin acuerdo. Hay un periodo transitorio hasta el 31 de diciembre de 2020 por el cual Reino Unido se mantendrá en el mercado europeo y los ciudadanos y las empresas no notarán diferencias​. Reino Unido y la UE deberán negociar una nueva relación comercial los siguientes meses​.

La retirada de la Unión Europea ha sido defendida por los euroescépticos de izquierda y de derecha, mientras que los proeuropeos, que también abarcan todo el espectro político, han abogado por la membresía continua y el mantenimiento de la unión aduanera y el mercado común. Ya en 1975 se había celebrado un primer referéndum sobre la permanencia del paísen la Comunidad Económica Europea, precursora de la UE, con resultado favorable a la permanencia. En los años setenta y ochenta, la salida de la Comunidad Europea fue abogada principalmente por la izquierda política, y el manifiesto electoral de 1983 del Partido Laboristaabogó por la retirada total. En 1987, el Acta Única Europea, la primera revisión importante de los Tratados de Roma de 1957, estableció formalmente el mercado único europeo y la Cooperación Política Europea.

Desde la década de 1990, la oposición a una mayor integración europea vino principalmente de la derecha. Cuando en 1992 el Tratado de Maastricht, que creó la UE y el mercado único y garantizó las cuatro libertades básicas (la libre circulación de bienes, servicios, capitales y personas en toda la UE) fue presentado ante el Parlamento, hubo divisiones dentro del Partido Conservador, lo que llevó a una rebelión sobre el Tratado.

El Partido de la Independencia del Reino Unido (UKIP por sus siglas en inglés), formado en 1993, creció fuertemente a principios de la década de 2010 y la influencia de la campaña People’s Pledge («Compromiso del Pueblo») entre partidos también se ha descrito como influyente para lograr un referéndum. El primer ministro conservador, David Cameron, prometió durante la campaña para las elecciones generales de 2015 celebrar un nuevo referéndum, una promesa que cumplió en 2016 tras la presión del ala euroescéptica de su partido. Cameron, que había hecho campaña para permanecer, renunció después del resultado y fue sucedido por Theresa May, su ex-Ministra del Interior. Llamó a elecciones generales anticipadas menos de un año después, pero perdió su mayoría general. Su gobierno minoritario fue apoyado en votos clave por el Partido Unionista Democrático.

May anunció la intención del gobierno de no buscar ser miembro permanente del mercado interior europeo o de la unión aduanera de la UE después de abandonar la UE y prometió derogar la Ley de Comunidades Europeas de 1972 e incorporar la legislación vigente de la Unión Europea en la legislación nacional del Reino Unido. Las negociaciones con la UE comenzaron oficialmente en junio de 2017. En noviembre de 2018, se publicó el Proyecto de Acuerdo de Retirada, negociado entre el Gobierno del Reino Unido y la UE. La Cámara de los Comunes votó en contra del acuerdo por un margen de 432 a 202 (la mayor derrota parlamentaria en la historia para un gobierno del Reino Unido en funciones) el 15 de enero de 2019, y nuevamente el 12 de marzo con un margen de 391 a 242 en contra del acuerdo.

El 14 de marzo de 2019, la Cámara de los Comunes votó para que May le solicite a la UE una extensión del período permitido para la negociación. Miembros de toda la Cámara de los Comunes rechazaron el acuerdo. Los líderes sindicales exigieron que cualquier acuerdo debe mantener una unión aduanera y un mercado único. Theresa May acabó dimitiendo en julio de 2019 y fue sustituida por Boris Johnson, quien obtuvo un gran resultado electoral en diciembre de ese año.

El amplio consenso entre los economistas es que el brexit tiene la posibilidad de reducir la renta per cápita real del Reino Unido a mediano y largo plazo, y que el referéndum sobre el brexit en sí mismo dañó la economía.

Existe la posibilidad que el brexit reduzca la inmigración desde países del Espacio Económico Europeo (EEE) al Reino Unido, y plantea desafíos para la educación superior y la investigación académica del Reino Unido. A partir de julio de 2019, el tamaño de la «ley de divorcio» —la parte del Reino Unido de las obligaciones financieras de la UE— y las relaciones con Irlanda y otros Estados miembros de la UE siguen siendo inciertas. El impacto en el Reino Unido depende de si el proceso será un brexit «duro» o «blando», o si hay un brexit sin acuerdo, por el cual el Reino Unido abandonaría la UE sin un acuerdo de retirada.

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