Acotaciones

** Cada día un charco. Cada día un barrizal. Llevan trece días en el Gobierno y, a este paso,  el camino va a quedar no tardando impracticable. No es que hayan entrado como elefante en cacharrería, aunque de ello también algo hay, sino que en su torbellino de contradicciones no saben por dónde se andan. La última –de momento, y repito el inciso precautorio- ha sido el affaire de la visita del ministro de Transportes y tercera autoridad del PSOE, José Luis Ábalos, a la vicepresidente venezolana, Delcy Rodríguez.

Visita con nocturnidad y casi alevosía por el secretismo con que  quiso llevar y, lo que es peor, habiendo dado después tantas  y tan poco verosímiles versiones de la misma y alguna  tan grotesca como que el encuentro de Barajas  se produjo para advertirle, por indicación del ministro Marlaska, a la número dos de Maduro de que tiene prohibido pisar suelo Schengen. Como si no lo supiera bien ella.

¿Evitar una crisis diplomática, a juzgar por lo dicho por  el presidente Sánchez? Para tales misiones suele enviarse a un alto representante de Exteriores. ¿Evitar la detención de la señora Rodríguez por haber pisado suelo español, algo que ya habría inventado llevar a cabo la propia Policía? En tal supuesto el mediador más indicado hubiera sido el Ministerio del Interior.

¿Por qué estuvo estacionado tanto tiempo en Barajas el avión de la vicepresidente venezolana? ¿Dónde pasó ésta la noche? ¿Cuál era el verdadero destino del vuelo? Muchos interrogantes por aclarar. Pero sea como fuere, ya no hay quien vuelva a creer a Ábalos cuando en otra ocasión sea llamado para sacarle a Sánchez las castañas del fuego. El ministro de Transportes puede haber salido amortizado de este episodio.

Se esperan, pues,  con expectación y calor parlamentario las explicaciones que haya de dar el Gobierno en el Congreso, si es que las da. Pueden ser gloriosas. Sobre el PP y la derecha en general caerán las habituales acusaciones de crispación, aunque quien en verdad enerva el ambiente es quien  protagoniza tamañas oscuras operaciones.

No ha faltado quien ha enlazado este rocambolesco episodio con otra turbia visita, políticamente hablando: la realizada por la encargada de negocios de nuestra Embajada en La Paz  a la residencia de la embajadora de Méjico, donde se encontraban refugiados políticos bolivianos reclamados por la Justicia. ¿Una visita de cortesía, como se dijo,  a las 8 de la mañana, con cuatro geos por las inmediaciones y acompañada ella por el cónsul de turno? Todavía se esperan las explicaciones prometidas.

De subrayar son, de todas formas, los malos modos de estos días con los informadores, Y el gusto de este Gobierno por el ocultismo, lo clandestino, la falacia  y por las relaciones con presos, prófugos,  condenados, inhabilitados o vetados. En cárceles, aviones privados y de madrugada. Y cuanto más lo hace, más se le complican las cosas. No parece haberse enterado de que, hoy día, si quieres que no se filtre algo, lo mejor es ni pensarlo. Y después de lo vivido en menos de una quincena,  ¿con qué autoridad moral se pueden pedir los clásicos diez días de gracia?

** Cada parte y a su manera ha intentado sacar pecho de la subida del salario mínimo. El Gobierno, alegando que ha sido la vicepresidente Nadia Calviño quien moderó las pretensiones de Podemos de llegar a los desequilibrantes mil euros prometidos. Los empresarios, presentando al presidente de la CEOE como el intercesor de pymes y autónomos. Y la podemita ministra Yolanda Díaz, celebrando el consenso social, como si hubiera sido la primera vez que así sucediera.

                Habrá que ver, no obstante, cuánto habrá de durar la titular de Economía en el Gobierno Sánchez. Ya éste la quiso colocar –dicho sin sentido peyorativo- al frente del Banco Central Europeo. No lo logró por falta de apoyos de países terceros. Ahora postulará su nombre para presidir el Eurogrupo (países del euro) cuando a mitad de año expire el mandato del actual titular de la institución, el portugués Mario Centeno. Se dice que la ministro española contaría ya con el respaldo de la influyente Alemania.

**  Para la ministra de Hacienda y portavoz del Gobierno, María Jesús Montero, el sistema fiscal tiene margen para buscar nuevas figuras impositivas. Oído lo cual y aunque está por demostrar  que la fiscalidad sea instrumento eficaz para cambiar hábitos y comportamientos de consumo, al neófito ministro del ramo,  Alberto Garzón, no le ha faltado tiempo para anunciar su propósito de crear uno sobre la comida basura; esto es,  sobre los alimentos ultraprocesados o ricos en grasas y azúcares, de los que existe una amplia oferta y al alcance de cualquiera.

Como hagan lo propio todos y cada uno de los Ministerios  del voraz Gobierno que nos asiste, más las diecisiete comunidades autónomas, que en esto han demostrado ya tener larga mano, más la fuerte subida de impuestos y recortes de exenciones que  anuncian desde la propia Moncloa,  no vamos a ganar para sustos. Eso sí: irán dosificando, como es costumbre, las noticias. Entre otras cosas, para evitar infartos.

** El desarrollo de teorías y planteamientos sobre el feminismo ha provocado un cambio de relación de fuerzas del mismo, donde de un tiempo a esta parte se libra –aseguran- una guerra entre las activistas tradicionales o clásicas, que se oponen al identitarismo de género, y las llamadas transfeministas o defensoras de la teoría queer o transgénero.

                El caso es que para debidamente seguir  la controversia en tribunas jurídicas, políticas y mediáticas no sólo hay que ser auténtico experto en la materia, sino que también está resultando imprescindible una guía o vademécum para no perderse en la jungla del nuevo lenguaje o terminología que al respecto ha surgido: disforia de género, género fluido, pangénero, derecho de autodeterminación de género, binarios y no binarios,  transfóbico, macho alfa, heteropatriarcado, cisexual, transexual, intersexual…

Todo un laberinto. Por no hablar del significado concreto de todas y cada una de las crecientes siglas del movimiento LGTBQI, a las que se ha añadido el signo de sumar para que pueda acoger todo lo que surja y pueda.  Con Podemos con ministerio propio al respecto nos lo van a meter hasta en la sopa.

** Fomento del Trabajo, la patronal catalana de la gran empresa, tiene puestas muchas esperanzas en la nueva legislatura que arranca. Su presidente, Josep Sánchez Llibre, ha dicho que si las empresas que se marcharon de la comunidad a partir de 2017 –más de cinco mil- ven un cambio significativo, no tendrán dificultad en regresar. Lo que no se ha preguntado es a costa de qué podría  producirse tal vuelco. Se ve que lo que principalmente interesa es “la pela”.

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