Amenazas para el futuro

Decía la polifacética escritora norteamericana, Maya Angelous que «El prejuicio es una carga que confunde el pasado, amenaza el futuro y hace inaccesible el presente».
Con esta reflexión en mente, he podido acceder a una idea que llevo tiempo rondando entre las quimeras que nos ofrecen los opinadores actuales de nuestra existencia. Desde el minuto uno, recabamos tanta información que al final, necesitamos que alguna mejor mente pensante o quien accede a tener más tiempos para ojear periódicos, nos ayude a reflexionar sobre tantas cosas que pasan diariamente. El periodismo tiene diversidad de formatos para exponer realidades, entretener el tiempo de ocio y para promover formas de entender esta realidad que, a veces, ahoga con tanto espectáculo.

Pero volviendo a las palabras de la activista Angelous lo que estamos consiguiendo es confundir nuestro pasado con estereotipos de bandos, donde vuelve el facha y el comunista, el católico y el ateo, el hombre y la mujer, el profesor y el alumnado… en definitiva,y tan equivocadamente, entre lo bueno y lo malo. Vuelve a reencarnarse en este país, la mentira de los bandos para que sigan hinchando pecho los de siempre. Hace unas horas escuchaba a un comentarista radiofónico que para ser millonario tienes que ser comunista y para ser comunista tienes que ser millonario”. Una enfermiza  forma de crear estereotipos que desgraciadamente no tienen un ápice de verdad pero que conlleva el descrédito facilón en este tiempo huérfano de buscadores de verdades. En definitiva, una buena sutil  manera de unificar dos conceptos que históricamente no tienen ninguna similitud pero de los que estamos haciendo nuestra propia crónica actual. Tanto como la afirmación de saber más del contrario porque tú has leído más libros que ellos, por lo que imagino que tendrá el mismo concepto de sus audiencias que posiblemente, tampoco han tenido tanto tiempo para darle a ese hermoso placer de la lectura.

Lo peor de todo este tiempo hace referencia a esa amenaza al futuro de la que habla Maya Angelous , la cual queda evidenciada solo con reflexionar algunos de los actuales problemas que nos acechan en este vivir que no tiene parada en ninguna estación. Nuestro futuro, del que tanto hablamos, nunca será nuestro, pertenecerá a quienes nos siguen todavía con zapatitos de infancia y con ojos de juventud. Pero lo que sí nos pertenece es su presente que compartimos con el permiso de hacer todo aquello que no vulnere sus proyectos vitales ni su crédito de oportunidades. Siempre pensamos en todo lo que queremos cambiar para nosotros mismos, sin llegar a darnos la opción de pensar qué queremos cambiar para aquellos que nos seguirán, más que nada, por lo de no seguir caminando en círculos que nos lleven al mismo sitio.

En otra ocasión, la polifacética Maya comentó: “Aprendí que las personas olvidarán lo que dijiste, olvidarán lo que hiciste, pero las personas nunca olvidarán como las hiciste sentir”. Posiblemente, se trate de empezar a evaluar la sutileza de hacer pensar, estimar y creer, con el desprendimiento de palabras gruesas y argumentarios sectarios para responder con más igualdad, más respeto y consideración. A lo mejor aún tenemos una oportunidad de ganar su futuro, a pesar del fango que cada día alimentamos un poco más.

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