Hacen presidente y les importa un comino sus efectos

Podría decirse que el debate final de investidura del presidente Pedro Sánchez concluyó con una “parábola”. La protagonizó Montserrat Bassa, hermana Dolors Bassa, condenada a 12 años de prisión por sedición y malversación de bienes públicos e inhabilitación absoluta, por sus responsabilidades en el proceso para declarar la independencia unilateral de Cataluña

La expresión “Parábola” quiere decir “Narración breve y simbólica de la que se extrae una enseñanza moral”. “Narración literaria, oral o escrita, de carácter pedagógico y moral, mediante la cual se reviste la idea o el pensamiento que se quiere expresar en forma de historia creíble y aceptable por todo el mundo”. Narración de un suceso fingido de que se deduce, por comparación o semejanza, una verdad importante o una enseñanza moral».

Es fácil deducir el sentido de la parábola de la portavoz del partido que ha sido decisivo para que Sánchez siga en la Moncloa: «Me importa un comino la gobernabilidad de España». Tras insistir en la cantinela de que hay presos políticos, entre ellos su hermana, por ejercer derechos democráticos, reclamó la libertad de Oriol Junqueras y la nulidad de la sentencia del “procés”. Y, sobre todo, tras considerar al PSOE tan responsable como a la derecha de que en Cataluña “haya presos políticos” espetó: “También son ustedes los verdugos porque está en su mano cambiar las leyes», les previno. Sólo le faltó añadir: “¿y a ver qué hacen si quieren nuestro apoyo futuro?

Es evidente que antes que tarde, la cuestión de la amnistía, puesta sobre el tapete y ahora adormilada en el debate parlamentario, va a aparecer en escena. ERC va a emplazar a concederla a los condenados, con la consiguiente repercusión –si se otorga, al borrar los delitos de un pluma- todas las responsabilidades penales y civiles desprendidas del intento de separar unilateralmente a Cataluña de España. Y es natural que así sea, porque es uno de los objetivos repetidos de ERC, expuestos de forma permanente.

Pero nos deja además otro mensaje peor: Que la portavoz del apoyo decisivo que permite que Sánchez pueda seguir viajando en “Falcon” diga que el objetivo del acto en que interviene, o sea, dar un presidente que forma Gobierno, le importa un comino la función que éste va a ejercer, la gobernabilidad de España da la pauta de lo que nos espera.
Por todo ello, desde hoy, se tiene la amarga sensación de que la doblez, la hipocresía, la falta de escrúpulos, hacer lo contrario de lo que se anunció, la falta de moral, la traición a los principios del partido al que se representa, la cesión inaudita en lo que ayer se decía impensable, la relatividad cuestionable de lo que parecía permanente, la duda sobre la propia existencia de la nación como tal, el cuajo y la desvergüenza, sentar a la mesa a los de la misma banda que asesinaban ayer a tus compañeros y a los ciudadanos en general, aceptar que te eleven los mismos que ante tus narices dicen que les importa un bledo la capacidad de gobierno que te otorgan o el país que vas a gobernar, todo eso insisto, desde la compra de apoyos poniendo el almoneda al Estado mismo, son un modo “democrático» de llegar a presidente de Gobierno de España. Y criticarlo simplemente es de fachas, extremistas de derecha y el resto de la cantinela. Y si eres socialista, se es simplemente un traidor. En cambio, los mismos que ayer apoyaban las críticas de Sánchez a Pablo Iglesias, consideran que el acto entre ambos es una prueba de inteligencia política por la rapidez con que se formuló y por la habilidad para reunir en su entorno a todas las fuerzas de progreso, entre las que incluyen obviamente a la derecha católica vasca, el PNV. Y todo lo que ayer eran diferencias de principios, son ahora los principios mismos de la gran coalición y sus avales.

Es bien cierto que todas las sensibilidades e ideas representadas en el Congreso son igualmente legítimas, porque la elección del presidente del Gobierno forma parte ordinaria de la mecánica parlamentaria plenamente legal, cuando una mayoría, en este caso simple, ha decidido conforme a Derecho. Pero en nombre de ese mismo principio de reconocimiento de la representación legítima, no sólo corresponde a las que apoyan al doctor Sánchez. Los españoles que no están de acuerdo con el modo, forma, contenido y condicionantes con que Sánchez llega a la Moncloa, no son todos los mismo, que no los metan en el saco de «fachas, derecha, extrema derecha, derecha extrema». Miles de socialistas éticos sienten la misma repugnancia, y la dejó expresada el propio Rubalcaba antes de fallecer, cuando se oponía a lo que Sánchez ha consumado. 

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