Acotaciones

** La diligencia con que el jefe del Estado ha abierto la ronda de consultas de cara a la propuesta de candidato a la investidura y formación del nuevo Gobierno hizo pensar a algunos que el acuerdo de Pedro Sánchez con Podemos, por un lado, y sobre todo el más problemático con Esquerra Republicana (ERC), por otro, estaban prácticamente hechos. Tal vez pueda darse por bueno el primero, pero no tan así el segundo.

De todas formas, hemos entrado en una semana sino definitiva, sí decisiva. Hay coincidencia general en que la reunión de hoy entre PSOE y ERC puede abrir un escenario nuevo que permita a Sánchez estabilidad para la legislatura. Otra cosa muy distinta, larga y conflictiva  será dar salida al “conflicto político” de Cataluña.

En el fondo, una y otra parte tienen ganas de entenderse. Sánchez, por el poder y porque unas terceras elecciones serían muy arriesgadas. Y ERC  porque en su feudo territorial quiere jugar la carta de la moderación y la centralidad, sin renunciar a su razón de ser soberanista. Ahora, al `primero le han entrado unas prisas que no se sabe por qué no han tenido hasta el momento.

Todo sea por cortar la racha de Ejecutivos en funciones: en tan sólo cuatro meses más, sumarían desde 2015 un total de dos años.

** En su derrape independentista y republicano el BNG no acudirá a la ronda exprés de consultas reales.  No lo harán tampoco Esquerra Republicana, Bildu y la CUP. No es la primera vez que con ellos coincide. Pero lo que llama la atención son los argumentos que ha empleado la portavoz nacional del partido, Ana Pontón, para justificar tal ausencia.

La decisión parte –ha dicho- no sólo parte de la convicción profundamente republicana y soberanista del BNG, sino también del negativo papel que la monarquía y Felipe VI está desempeñando en el contexto actual. Una institución –añade- anacrónica,  incompatible con el sistema democrático,  mayoritariamente rechazada  por la ciudadanía y que “medra no seu descrédito”. No se sabe de qué manga se habrá sacado semejante última afirmación.

** Se baraja cada vez en mayor medida la ideade que un candidato elegido diputado o senador en las urnas y proclamado como tal  por la Junta electoral, no tendría por qué someterse al requisito parlamentario añadido de jurar o prometer acatamiento a la Constitución, tal como lo establecen la ley electoral y los reglamentos de las Cámaras. Tal vez no les falta razón a quienes así lo entienden.

Pero lo menos que se puede pedir a los que  han de pasar por dicho trámite es que lo hagan con el decoro debido hacia las instituciones y al mandato popular que ostentan, por muy “flexibles” que puedan ser las fórmulas a emplear. Espectáculos como los habidos la semana pasada en las sesiones constitutivas de Congreso y Senado, con parlamentarios jurando su condición adquirida “por el planeta”, “por un país en el que amor gane al odio”, por Repúblicas varias, puño en alto  y mediante otras variopintas modalidades,  no deberían tener lugar.

En realidad se trata de fórmulas que significan ensuciar –por decirlo finamente- la Constitución que en teoría se está prometiendo acatar. Y darlas por buenas viene a suponer aceptar el desacato.

** Elegido presidente del Partido Popular Europeo, el polaco Donald Tusk entregó hace unos días a su sucesor el ex primer belga Charles Michel la campañilla que simbólicamente le acreditaba como presidente del Consejo Europeo.

                La heterogeneidad del PPE le augura choques internos con algunos miembros de la familia popular como el húngaro Víktor Orbán. Y ya ha dicho que el problema de flirtear con los ultras es que empiezas a pensar como ellos. Es de suponer que se refiere a los extremismos de derecha e izquierda. Porque ambos y no sólo el primero contaminan.

** El delegado del Gobierno en Galicia, Javier Losada, ha afirmado que está hecho todo lo necesario para la llegada del AVE en Galicia. Lo que muchos se habrán preguntado es por qué si así es, no se pone en marcha ya. La verdad es que no sucede de tan prometedora manera y que entramos en un tiempo de anuncios políticos, propagandísticos, de tiempos preelectorales,  que no se corresponden con la realidad. No está ni terminada la obra civil y en algún tramo andan aún con el montaje de la vía.

Y faltan las pruebas de seguridad, que serán como siempre exigentes, pero más en esta ocasión, habida cuenta del percance de Angrois, de hace seis años. Menos de tres/cuatro meses no llevarán éstas, si todo transcurre con rapidez y sin problemas.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar