Europa verde

Si el luxemburgués Jean-Claude Juncker arrancó su mandato al frente de la Comisión Europea  bajo el lema de “crecimiento y puestos de trabajo”, su sucesora, la alemana Úrsula von der Leyen, 61 años, ministra de Defensa en su país de origen y miembro del Partido Popular Europeo,  lo inició hace unos días bajo una bandera verde: la de la transición ecológica y la lucha contra el cambio climático. Y así lo confirmó en su primer acto oficial: la Cumbre del cambio climático, en Madrid.

Su propósito es que en el año 2050 Europa llegue a ser el primer continente descarbonizado, neutro en emisiones de dióxido de carbono. Y para ello se propone elaborar en sus primeros cien días de trabajo en Bruselas, para presentar a continuación en la Eurocámara, un “New Green Deal”; esto es, un “nuevo acuerdo verde” que ponga a Europa en la vanguardia de la lucha contra la emergencia climática y que está llamado a ser el buque insignia de la nueva Comisión.  Presupuesto: un billón de euros a lo largo de la próxima década.

También es el plazo que se ha dado, de cara a sus cinco años de mandato, para sentar las bases de varias áreas que considera estratégicas: agenda digital, migraciones, reglas presupuestarias y defensa.  A la alemana, no obstante, le corresponderá la ingrata labor de contemplar el arriado de la bandera británica de las instituciones europeas y por tanto la más amarga de sus consecuencias, que es un agujero considerable en el presupuesto comunitario que deberán tratar de rellenar los demás países, a los que deberá convencer.

La señora Von der Leyen y su equipo de comisarios arrancan, pues, con fuerza. Otra cosa es que lleven a buen término tales iniciales propósitos, pues dichas iniciativas deberán enfrentarse a un Parlamento fragmentado que hasta ahora ha exhibido un elevado nivel de exigencia para con la Comisión y a países del Este, que piden más tiempo de transición para no dañar unas economías nacionales muy dependientes todavía de los combustibles fósiles. Es el caso de Polonia, Hungría, República Checa y Estonia.

Trabajo le ha costado armar su equipo, en especial a raíz de que la Eurocámara echara para atrás a tres candidatos,  propuestos por otros tantos países (Francia, Rumanía y Hungría) y por ella en principio asumidos. Trabajo y tiempo, porque por unas u otras circunstancias ha venido a iniciar su mandato con un mes de retraso respecto al calendario previsto. Y además con sólo veintisiete comisarios, por la ausencia del representante del Reino Unido, que se negó a proponerlo, aunque la normativa se lo exigía, dado que hoy por hoy sigue siendo miembro de la UE.

De todas formas, Von del Leyen consiguió la aprobación de su equipo por una mayoría contundente: 461 votos a favor, 157 en contra y 79 abstenciones (los Verdes). Un resultado más amplio del que consiguió Juncker hace cinco años y también del que ella misma consiguió en julio en el mismo Parlamento. Primera mujer que ocupa tal puesto, ha aglutinado a todo el centro político: populares, socialistas y liberales. Y ha formado la Comisión más paritaria en cuestión de género: quince hombres y 12 mujeres.

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