La relevancia penal de la confesión del Chicle

El tribunal del jurado que estuvo juzgando al Chicle ha declarado probada que el acusado realizó una confesión, aunque la misma no resultó decisiva. De esa manera, se decreta acreditada la existencia de una circunstancia atenuante por la colaboración de José Enrique Abuín para el descubrimiento del cuerpo de Diana Quer. Ahora queda la duda por la relevancia que pueda tener esa circunstancia atenuante en la pena del Chicle, que, probablemente, será condenado con la pena de prisión permanente revisable por el artículo 140 del Código Penal, salvo que se entienda por el magistrado presidente del tribunal que la circunstancia atenuante descrita es muy cualificada.

Hay que tener presente que el artículo 66 del Código Penal determina que la concurrencia de más de una circunstancia atenuante o de que sea una muy cualificada en la situación del condenado implicará una rebaja de la pena de uno o dos grado, de modo que la sanción podrá llegar a ser menos de la mitad de la pena mínima fijada en el marco legal ordinario del artículo 61 de la misma norma. En el caso de la pena de prisión permanente revisable, la pena inferior en grado es la pena de prisión de 20 a 30 años, según el artículo 70.4 del Código Penal, pero, para el caso de José Enrique Abuín, se requeriría que la confesión tuviera un efecto punitivo muy cualificado.

La Sentencia del Tribunal Supremo 1218/2006, de 29 de noviembre, establece que “Tiene declarado esta Sala, como es exponente la Sentencia 1184/2004, de 20 de octubre, que una atenuante muy cualificada que, conforme se dispone en la reglas segunda y séptima del artículo 66 del Código Penal, permite imponer la pena inferior en grado a la señalada por la Ley, es aquella que alcanza una intensidad superior a la normal de la respectiva circunstancia, teniendo en cuenta las condiciones del culpable, antecedentes del hecho y cuantos elementos o datos puedan detectarse y ser reveladores del merecimiento y punición de la conducta del inculpado”. En el caso de la circunstancia atenuante de confesión, la Sentencia del Tribunal Supremo 729/2018, de 30 de enero, afirma que «la jurisprudencia de este Tribunal ( SSTS 683/2007, de 17-7 ; 755/2008, de 26-12 ; 508/2009, de 13-5 ; 1104/2010, de 29-11 ; y 318/2014, de 11 de abril , entre otras) viene exigiendo como requisitos de la atenuante de confesión los siguientes: en primer lugar, que el sujeto confiese a las autoridades la comisión de un hecho delictivo o su participación en el mismo; en segundo lugar, que la confesión sea veraz, quedando excluidos los supuestos en que se sostengauna versión interesada de carácter exculpatorio que después se revela totalmente falsa; y en tercer lugar, que la confesión se produzca antes de conocer que el procedimiento, entendiendo por tal también las diligencias de investigación iniciadas por la Policía, se dirige contra él, lo que ha de relacionarse con la utilidad de la confesión”, de modo que “quedan excluidos aquellos supuestos en los que la aparente confesión se produzca cuando ya no exista posibilidad de ocultar la infracción ante su inmediato e inevitable descubrimiento por la autoridad”, añadiendo la Sentencia del Tribunal Supremo 796/2016, de 25 de octubre, que “esta Sala Casacional ha diseñado, como requisito para considerar la atenuante analógica, que se dé una intensa o relevante colaboración con la investigación que facilite el descubrimiento de los hechos y que fundamente la analogía con la circunstancia que se plantea (confesión), puesto que las atenuantes analógicas no pueden ser aquellas en las que falte algún requisito (atenuantes incompletas) sino atenuantes que contengan un fundamento análogo de menor culpabilidad, antijuridicidad o razones de política criminal para contar con tal resorte que produzca una respuesta de menos intensidad que la ordinariamente prevista por el ordenamiento jurídico para el supuesto enjuiciado”, debiendo tenerse presente que “la nota que debe exigirse en la confesión para su estimación como atenuante analógica es la de su utilidad, en el sentido de utilidad para facilitar la investigación”, de forma que “Si la actitud del acusado se puede describir, a lo sumo, como de «no sustracción a la acción de la justicia», la misma no equivale a una colaboración con ella que pueda ser considerada «intensa, relevante y útil», ya que no hay aportación de pruebas decisivas ni descubrimiento de fuentes relevantes de investigación de los hechos”.

Ciertamente, no parece que, dadas las circunstancias, deba aplicarse la circunstancia atenuante cualificada de confesión para el que asesinó a Diana Quer, pues aportó información de manera muy tardía y solo suministró datos que no fueron determinantes para descubrir toda la verdad sobre la muerte de la joven.

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