Acotaciones

** La Cumbre del Clima en Madrid (COP 25) está siendo un significativo botón de muestra de la enorme capacidad de la capital del reino para la organización de grandes encuentros. Los preparativos han sido complejos a nivel logístico y de seguridad. En primer lugar por la premura de tiempo con que ha tenido que operar tras la renuncia de Chile: menos de un mes, para lo que normalmente se emplea más de un año. En segundo término, por el obligado realojamiento de otras ferias que tenían ya reservados sede y hoteles. Y por supuesto,  por la magnitud del evento: 25.000 visitantes procedentes de doscientos países, incluidos cincuenta jefes de Estado y de Gobierno. 

Reconocida ya por albergar  acontecimientos deportivos de relevancia, como la Copa Libertadores 2018, de fútbol, que debía haberse celebrado en Argentina, y la reciente Copa Davis, de tenis,  Madrid se ha convertido en el mejor destino del mundo para reuniones y conferencias internacionales.  Así lo han convenido los World Travel Awards, conocidos como los Óscar del Turismo, en cuya última y reciente edición la capital española se impuso en esta modalidad a Las Vegas

Barcelona, que a duras penas mantiene la feria líder mundial del mercado en telefonía móvil (el Mobile World Congress ) hubo de contentarse con un premio menor: el mejor hotel para negocios. Por cierto: la gran triunfadora  fue Portugal, que, entre otras distinciones, se llevó la de mejor destino turístico del mundo.

Pero yendo a lo más importante: la tesis dominante en la COP25 va a ser la urgencia por pasar de las grandes proclamas y datos estadísticos a los hechos. Como señaló el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, “nuestra guerra contra la naturaleza tiene que parar; el punto de no retorno se nos está echando encima”.

** Las grandes compañías españolas del sector ya se han puesto a ello. Cabe destacar que una de las empresas líderes en Europa en eólica marina y renovales en general es Iberdrola , que ha instalado parques en el mar de Irlanda y mar Báltico, tiene previsiones  en aguas francesas y ultima la construcción de su mayor proyecto hasta la fecha y uno de los más potentes del mundo, en Escocia.

Endesa, la mayor eléctrica española por volumen de clientes, no quiere perder comba en el “momento mágico” de la carrera hacia las renovables y ha aprovechado la Cumbre del Clima para  presentar en alta sociedad su nuevo plan estratégico: una inversión de 3.800 millones de euros en cuatro años.

** Al Gobierno le ha perdido xeito el Senado. La pérdida de la mayoría absoluta en la Cámara ha quitado relevancia a la pretensión de transformarla en instrumento para manejar desde ella la política territorial. A Miquel Iceta, fallido para la presidencia por el veto del independentismo,  le siguió el también catalán Manuel Cruz, catedrático de Filosofía, que durante su breve paso por el palacio de la plaza de la Marina Española  –poco más de seis meses- apenas ha tenido tiempo para nada, salvo para defenderse de la lluvia de acusaciones por plagios en pasajes varios de sus libros.

                El caso es que Pedro Sánchez ha propuesto para la presidencia del Senado a Pilar LLop, 46 años, sin carnet socialista, senadora autonómica por Madrid,  juez de carrera  y delegada del Gobierno para la violencia de género. Muy apreciada –cuentan- por los equipos con que ha trabajado, su nominación ha sido interpretada como un gesto hacia el feminismo.

                No obstante, no pocos se han preguntado si esta su especialidad profesional es en teoría la más adecuada para presidir una cámara de la importancia política del Senado,  en una legislatura, además,  donde el Partido Socialista no podrá tener a Podemos como socio o aliado porque el partido de Pablo Iglesias no cuenta allí con representación y, sobre todo, en un tiempo donde tanto habrá que decir en torno al  “conflicto político” catalán.

                Pero, en fin, feminismo hasta en la sopa. Y en este supuesto, feminismo innecesario. Aunque, claro, la señora LLop puede llegar a constituir una válida sorpresa. Habrá que esperar.

** Pocas veces habré visto una Coruña tan animada como la del viernes tarde: comienzo del fin de semana, sueldos frescos, Black Friday, rebajas comerciales, profusión del bolsas con compras, encendido de luces (festivas, más que navideñas), tiendas y terrazas al completo, tregua pluvial después de tantas jornadas de lluvia, mayores y pequeños en la calle. Algo así como una tormenta perfecta.

Según un estudio de alguna consultora especializada, la previsión era que en las jornadas del Viernes Negro el 85 por ciento de los españoles habría de comprar al menos un producto y que el gasto medio sería a nivel nacional de 266 euros por persona.

Sea como fuere, lo que sí se puede decir  es que estos cortos días de descuentos comerciales han arraigado con fuerza en las pautas del comprador hispano e inician la carrera del consumismo navideño, que acabará el día de  Reyes. En realidad vienen a ser un adelanto de las rebajas de Navidad, más que un negocio incremental que aporte al comercio potenciales nuevos clientes.

¿Habrán sido también los días del gran despilfarro? ¿De consumo espasmódico? ¿Han respondido las compras a necesidades reales? Desde luego, especialistas somos en creárnoslas.                                                                                                                                        

** Después de tanta bulla política y mediática en torno a los nuevos fármacos contra la hepatitis C que por su alto coste el  Sergas no habría dispensado a enfermos, con cinco supuestos resultados de muerte, el Juzgado correspondiente  ha archivado de forma tajante la denuncia de la Fiscalía, impulsada por un colectivo médico y ampliada después por una asociación de afectados. Las diligencias practicadas no fueron pocas a lo largo de más de tres años.

El caso fue durante la pasada legislatura  uno de los grandes frentes abiertos por la oposición contra  la Xunta. Y bien o mal está que haya bramado con que el Gobierno autonómico  “ponía precio a la vida de los enfermos”. No le pido rectificación de sus lindezas oratorias.  Pero lo que en esta y ocasiones similares me pregunto es si los medios no deberían esperar al veredicto de la Justicia, cautos ante la bulla política para al menos no convertirse en altavoces indebidos de la misma.

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