Oráculos

Los oráculos estaban constipados. Ninguno de sus estornudos han resultado acertados en estas elecciones, al margen del juego de las sumas de escaños, del recuento de votos y de las ecuaciones para ofertar como bueno un paño que no se vende en ningún arca de la comunicación. Veamos.

El segundo miedo a la ultraderecha no ha calado. Con el paso firme de Fernando VII, Vox ha triunfado pisando la alfombra de la Constitución, extendida por PP y Cs desde Murcia, Andalucía, Madrid y Castilla-León, con la esperanza de subir juntos los escalones de La Moncloa. Vox es, por ahora, tercera fuerza parlamentaria esgrimiendo conceptos inconstitucionales a favor de la Constitución. La ciudadanía puede enamorarse del lobo de Caperucita si está adecuadamente disfrazado de abuelita. En política es corriente.

Los improperios contra los nacionalistas e independentistas, permanentemente en las bocas de las tres derechas tildándolos de venenos, tampoco han funcionado. Han crecido en escaños, con la excepción de Esquerra Republicana. JxC, CUP, PNV, BNG, PRC y hasta un Teruel Existe, han subido en votos y en escaños. Digerir esta empanada va a ser difícil para los estómagos pantagruélicos de los estrategas centralistas.

Con todo, la hecatombe de Ciudadanos se ha llevado la palma de los fracasos. Aunque era una muerte anunciada, definitivamente se ha roto el sueño de un bloque de centro derecha. Ahora inclinará a los de Casado a un peligroso convite, donde compartir mesa y mantel con la extrema derecha. Cs ha sido una nueva versión de aquella legendaria y fracasada operación Roca de 1983, entonces propiciada por CiU, y ahora por ciertos poderes económicos liberales y reformistas cansados de las miserias del PP de Aznar, heredadas por Rajoy.

Los oráculos le han fallado a Casado. Decía Quevedo que cambiando de lugar no se muda de condición. Digo yo que trucando la imagen tampoco. El PP ha subido pero ahora está más lejos de La Moncloa sin la maleta de Cs. Y Pedro Sánchez, vencedor escaño arriba, escaño abajo, no ha resuelto el crucigrama que sus consejeros consideraban sencillo. La nueva tarea le quitará el sueño, da igual con quién se acueste.

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