La familia de Franco pedía los honores de Alfonso XIII

La familia de Franco habia exigido que en el acto de exhumación y traslado de sus restos se le rindieran honores militares y que el féretro fuera cubierto con la bandera de España. Peliaguda cuestión. ¿Con qué bandera: la del llamado Estado nacional o con la vigente o simplemente la rojigualda sin escudo? Pero aparte de este detalle, hay otra cuestión de fondo: ¿Tendría derecho a tales honores, presididos por quién? Hasta ha habido sobre el caso muestras de humor negro, al sugerirse que presidiera la exhumación el mismo que presidió su inhumación, su sucesor a título de rey.
Veamos los antecedentes: Alfonso XIII, el rey perjuro, que vulneró la Constitución que jurara, declarado traidor por las Cortes de la República y privado de la paz civil, muerto en Roma, volvió a España en 1980 con honores de Estado. No los tuvo el que fuera presidente del Congreso Diego Martínez Barrio, y de la República provisionalmente, ni tampoco Alcalá Zamora. 
La familia de Franco, que guste o no fue jefe de Estado, reivindicó honores. Asunto delicado y complejo. Cierto que hay antecedentes con los dirigentes republicanos que, a mi entender, los merecían- Lo de Alfonso XIII, que a don Juan le pareció escaso, fue para muchos, un trágala. Pero le hicieron honores. 
El asunto es aparte de delicado, controvertido. No es lo mismo recibir en territorio nacional a un ex jefe de Estado, como fueron los citados, en diversas circunstancias, que su origen y naturaleza. Alfonso XIII salió de España por su voluntad y fue juzgado por sus actos por unas Cortes democráticas que lo declararon traidor y privado de la paz civil, y pese a ello se montó un regreso pautado para que fuera sucesivamente objeto de honores por triplicado: primero por la Armada que lo trasladó a Cartagena, lugar por donde saliera en 1931, luego el Ejército del Aire, y finalmente el de Tierra y la Guardia Real en el Escorial. Por cierto, que su cuerpo hubo de ser quebrado para que cupiera en el arca preparada en el panteón de Reyes.
Suárez no atendió en aquel momento a las pretensiones del Conde de Barcelona que deseaba que el féretro fuera paseado por las calles de Madrid hasta el Palacio Real, antes de ser trasladado a El Escorial, para que fuera expuesto en el Palacio Real y recibiera un homenaje y reconocimiento públicos como el que se le hizo a Franco en 1975. 
El Gobierno no va a permitir honores alguno porque el acto de exhumación y traslado tiene otro carácter, en cumplimiento de una decisión del Congreso, cuya comisión constitucional, aprobó en marzo de 2017, con el único voto en contra del PP, una proposición no de ley del PSOE que insta al Gobierno a ampliar la conocida como Ley de Memoria Histórica, para, entre otras cosas, estudiar la nulidad las condenas políticas de los tribunales franquistas y exhumar los restos del dictador Francisco Franco del Valle de los Caídos. Votaron a favor, el PSOE, Unidos Podemos, Ciudadanos, ERC, PNV y Bildu.
Durante el debate, todos los grupos de la oposición criticaron al PSOE por no abordar el asunto mientras gobernaba y también han acusado al PP de haber estado cinco años en el Gobierno sin implementar la ley. El texto aprobado emplazaba al Gobierno al cumplimiento efectivo de la Ley de Memoria y a poner en práctica las recomendaciones del grupo de expertos que, en 2011, planteó sacar del Valle de los Caídos los restos de Franco para poder «resignificar» este espacio. Caso aparte es el del fundador de la Falange, en su caso bastaría con sacarlos del altar mayor de la basílica y trasladarlo a un lugar «no preeminente» del templo situado junto a El Escorial.
Curiosamente, en el cementerio de El Pardo, Franco compartirá camposanto con otros nombres relevantes de su régimen, desde Arias Navarro a ex ministros como Demetrio Carceller, Pablo Martín Alonso, Nemesio Fernández Cuesta, Pedro Nieto Antúnez o el militar Félix Álvarez- Arenas Pacheco.

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