Declaración institucional de la Xunta contra la violencia continuada en Cataluña

La Xunta de Galicia condena formalmente la violencia de los independentistas de Cataluña en un contexto de convivencia democrática y que está dando lugar a grandes concentraciones radicaless, con 97 detenidos hasta ahora.

Pese a los hechos, una parte destacada de los habitantes de la comunidad catalana es de origen gallego por razones de carácter laboral.

Declaración institucional de la Xunta

«Además de proporcionar un largo período de convivencia, desarrollo y respeto a las libertades individuales y colectivas, la democracia nacida con la Constitución ha demostrado su fortaleza contra las amenazas que intentan destruirla.

Tanto la resolución de las instituciones como la unidad del pueblo español, lograron la derrota de cada intento de pervertir la convivencia.

En algún caso, como el terrorismo, las consecuencias fueron muy duras. Pero superamos los desafíos en la legalidad, con la legalidad y con toda la legalidad.

España acaba de superar una nueva prueba. La sentencia del Tribunal Supremo contra aquellos que quisieron abolir la Constitución y el Estatuto de Autonomía de Cataluña culmina una respuesta medida de Estado democrático.

Se celebró un juicio con plenas garantías.

Y, según la Justicia, quedaron evidenciados delitos que están contemplados y castigados en todos los ordenamientos jurídicos del mundo.

La reacción de la Generalitat no solo intenta deslegitimar la resolución de la más alta instancia judicial, sino que instiga movilizaciones que desembocan en una violencia inusitada.

En lugar de defender la libertad de los ciudadanos de Cataluña, se fomenta la fractura social desde las instituciones, y se alientan ataques contra el sistema democrático.

Grupos extremistas disfrutan de la abierta y declarada simpatía de aquellos que tienen el deber legal de defender el ordenamiento democrático y autonómico.

No se puede pretender ser presidente autonómico por la mañana y activista por la tarde. Porque con esa actitud, además del día a día de muchos catalanes, se está dañando gravemente la imagen de Cataluña y la del resto de España, Galicia por supuesto incluida.

La Xunta de Galicia forma parte del Estado democrático y de la España de las autonomías que está siendo agredido en Cataluña.

Los gallegos compartimos derechos y libertades con los ciudadanos catalanes, y también un sentimiento de hermandad con ellos porque muchos son gallegos a los que el destino los llevó allí.

Por eso no es admisible guardar silencio en estos momentos de inquietud. Tampoco tratar de moverse en la ambigüedad y, mucho menos, la condescendencia con los violentos y aquellos que perturban la convivencia.

Aquellos que hicieron de la insumisión su única política deben saber que el Gobierno de Galicia y la mayoría de Galicia rechaza esas actitudes, y está con la Constitución y el Estado de Derecho, y con la convivencia en paz.

Galicia es una comunidad estable y centrada que no debe importar el ejemplo que estamos viendo por parte de una minoría en Cataluña.

Tenemos un modelo propio del que del que nos sentimos hondamente orgullosos, sin necesidad de fijarnos en ningún modelo ajeno.

Es frecuente que cuando la normalidad se ve alterada por la causa que sea muchas veces son niños los que representan con mayor crudeza las desgracias.

Ha pasado en crisis migratorias. Ha pasado en conflictos armados. Ha pasado en eventos climatológicos adversos.

Esperamos que la imagen de un niño escapando de las llamas en los brazos de su padre nos inspire a todos para decir que ya está bien, que basta ya.

Lo ocurrido en la noche del lunes no debería haberse repetido el martes. Lo ocurrido en la noche del martes no debía haberse repetido ayer.

Lo ocurrido ayer no debe repetirse hoy.

La Xunta de Galicia defiende una reacción proporcional al desafío. Una democracia consolidada se asienta tanto en el diálogo como en la firmeza.

Diálogo con los que quieren avanzar y acordar por el interés general de la Nación, de toda la Nación.

Y firmeza con los que pretenden arrastrar a todo un país la una situación crítica por intereses pequeños y minoritarios.

Ninguna medida prevista en la legalidad democrática puede ser descartada cuando está en juego la convivencia democrática.

Igualmente no parece compatible pedir que se condene la violencia a los independentistas al mismo tiempo que se gobierna con ellos, como si la censura a estas actitudes fuera una condición que se puede alcanzar a posteriori, y no previa a cualquier tipo de acuerdo.

Precisamente la única esperanza de los independentistas es la inconsistencia o la contradicción en el conjunto del ámbito político, legal o judicial.

Cuando la violencia amenaza la convivencia de un pueblo pacífico como el catalán, como todo el pueblo español, la condescendencia y la inacción no pueden manejarse como opción.


La amenaza nos afectan a todos, y todos debemos responder con determinación y sin fisuras. Por supuesto, el Gobierno de la Nación en primer lugar.

La democracia española será así más fuerte porque se basa en una patria común que debemos defender entre todos. Galicia lo hace y lo hará»

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