Acotaciones

** Las izquierdas en España siempre se han llevado mal. Entiéndase por “siempre” buena parte del siglo pasado y las casi dos décadas del actual. Célebre es el rosario de improperios que escribió Manuel Azaña contra sus afines que tanto le importunaban: “Política tabernaria, incompetente, de “amigoches”, de codicia, de botín, sin ninguna idea alta”.

En este sentido, un conocido ex director de periódicos y hoy tertuliano habitual (ahora se los llama politólogos) animaba días atrás a los historiadores contemporáneos españoles a salir a la palestra pública para contar, más todavía, cómo desde muy antaño las izquierdas en nuestro país se han llevado a la greña.

Por el contrario y en contra de lo que la leyenda urbana pudiera sugerir, las derechas en sentido amplio han sido más pragmáticas o menos dogmáticas. Recordemos la Confederación Española de Derechas Autónomas (la CEDA de Gil Robles), la Unión de Centro Democrático (la UCD de Adolfo Suárez) y el Partido Popular refundado por José María Aznar, que absorbió a las familias huérfanas del suarismo y a múltiples partidos regionales.

Cierto es que las relaciones políticas y nada digamos las eventuales coaliciones de gobierno son más difíciles entre partidos ideológicamente cercanos que pescan en caladeros electorales contiguos. Muy lejos no habrá que irse para rememorar cómo en los albores de la Transición Felipe González (PSOE) obstaculizó todo lo que pudo para que el PCE de Santiago Carrillo no saliera de las catacumbas de la clandestinidad donde moraba. O cómo por los años 90, la Izquierda Unida de Julio Anguita y el PSOE no llegaron a entenderse. Y así siguen.

** El último y elocuente botón de muestra ha sido la ruptura de relaciones entre Pedro Sánchez (Partido Socialista) y Pablo Iglesias (Unidas Podemos), que si Dios no lo remedia nos llevará de nuevo a las urnas; a la cuarta convocatoria en menos de cuatro años. El jefe del Estado muy probablemente no propondrá hoy candidato a la investidura porque ningún partido con posibilidades le habrá llegado con los deberes hechos. Dejará, pues, correr las fechas hasta el último e improrrogable toque de campana del lunes que viene.

Comenzará entonces otra insufrible controversia: la del relato; la de cómo cada quién y especialmente los mejor colocados intentarán hacer llegar al cuerpo electoral quién es el culpable de la situación. Hasta el 10 de noviembre falta algo más de mes y medio. Lo que digo: insufrible.

** Ofensiva mediática.- Todo tiempo pasado fue mejor. Tal vez haya sido esta la nostálgica sensación del presidente Feijoo (acaba de cumplir 58 años) a la hora de señalar a los “políticos adolescentes” que, a su juicio, padece España y que no están por la labor de ese gran acuerdo PP-PSOE que él pretende se produzca ya para evitar las nuevas elecciones. En plena ofensiva mediática está, generosamente acogido por periódicos importantes con honores de primera página.

El problema es que Sánchez nunca lo quiso tal acuerdo ni lo quiere, por supuesto, ahora. Y además no es de fiar, como bien tiene demostrado. ¿O es que el presidente del PPdeG y de Galicia cree que el socialista va a renunciar a sus políticas de izquierda radical por mucho papel con condiciones que tenga firmado con Pablo Casado? Sánchez es un maestro de la fábula y cuenta con incondicionales apoyos mediáticos. Cualquier acuerdo con él resulta peligroso. Antes hay que tentarse muy mucho la ropa.

** Se pasó un tanto Pablo Casado en el cierre de filas que con el PP vasco y su presidente Alfonso Alonso protagonizó el pasado fin de semana en la convención de Vitoria. Entusiasmo excesivo, aconsejado por las vísperas electorales que se viven.

No había gustado nada allí la acusación de tibieza con el nacionalismo lanzada por la portavoz parlamentaria Cayetana Álvarez de Toledo. Pero no era tan extemporánea. Y es que no habrá que olvidar que Alonso ha estado desde hace tiempo en todas las salsas de la política vasca (alcalde de la capital alavesa, diputado nacional y autonómico); que desde 2015 ejerce como presidente regional del partido, y que bajo este su mandato el PP vasco ha batido a la baja los peores récords. Ni un solo diputado de los dieciocho que en las últimas generales estaban en juego. Bien se ha dicho que en vez de apremiarle para un cambio de rumbo, Casado optó por hacerle la ola.

Sorayista congresual, Alonso ha sido un apóstol del blandismo allá por donde ha pasado. De alguna manera lo evidencia el éxodo de figuras señeras de los populares vascos como Mayor Oreja, María San Gil, Ortega Lara, Antonio Basagoiti y otras. Las diferencias Casado/Alonso han sido públicas antes y después de que el primero se hiciera con las riendas del partido. Y lo seguirán siendo por muchos besos y abrazos que se hayan dado en Vitoria.

** Oro para España en el Mundial de baloncesto. No obstante, los de Sergio Scariolo no han sido los únicos en anotarse la victoria en tierras chinas. También lo han hecho los dos grandes sponsors de la selección nacional y del deporte de la canasta en nuestro país: Endesa y Caixa Bank, que han ganado a Visa, principal apoyo de Argentina. Es de suponer que a partir de ahora su ROI o retorno económico por tal patrocinio subirá como la espuma.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar