Los incendios de Galicia arrasaron 700 hectáreas

Galicia ha recordado sus peores momentos y ha vuelto a arder esta madrugada, pero poco a poco la angustia remite. Los dos focos que permanecían activos en el municipio de Quiroga (Lugo) y otro foco en Chandrexa de Queixa (Lugo) han quedado estabilizados en la tarde del sábado, según ha informado la Consellería do Medio Rural. También ha quedado estabilizado el de A Gudiña (Ourense).

El primero de ellos se iniciaba en torno a las 20.40 horas de la tarde del viernes en la parroquia del Hospital y lleva calcinadas 110 hectáreas de terreno. En su control participan un técnico, cinco agentes, 22 brigadas, 10 motobombas, tres palas, ocho aviones y seis helicópteros para tratar de sofocar el fuego, de acuerdo con la última información vertida por la Consellería.

También ha sido estabilizado el incendio que afectaba a la parroquia de Enciñeira desde la 1,40 de la madrugada. Las llamas se han llevado por delante unas 45 hectáreas. En el lugar trabajaban, por parte de la Xunta, cinco agentes, 12 brigadas, seis motobombas, una pala, cinco aviones y cinco helicópteros.

En cuanto al fuego que afecta al ayuntamiento lucense de Chandrexa de Queixa, comenzado en torno a las 1,10 horas en la parroquia de Casteloais, ha quedado estabilizado esta tarde. En su control han participado dos agentes, ocho brigadas, cinco motobombas y dos helicópteros, de acuerdo con los últimos datos de la Consellería.

A estos focos se ha sumado el de A Gudiña (Ourense), que es el de mayor gravedad de la jornada y que ha afectado a unas 440 hectáreas de terreno. La proximidad de las llamas a las viviendas de la zona de O Seixo obligó a decretar de madrugada la alerta de nivel dos como medida preventiva. Sin embargo, este aviso fue desactivado por la mañana y estabilizado por la tarde.

El incendio se originó en Portugal y entró en Galicia sobre las 19,07 horas del viernes. Su avance obligó a solicitar la colaboración de la Unidad Militar de Emergencias (UME), que movilizó 85 militares y 25 vehículos. En las labores de control y extinción han colaborado, por parte de la Xunta, un técnico, nueve agentes, 27 brigadas, cuatro palas, 17 motobombas, así como cuatro helicópteros y dos aviones.

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