Acotaciones

** Salvo para pagar los atrasos que debe a las comunidades autónomas, este Gobierno en teoría en funciones sigue operando como si no fuera con él el restringido ámbito de actuación que le marca la ley. Al menos celebra todas las semanas consejo de ministros, bien es cierto que más pobretones que los habidos en plena campaña electoral, cuando se aprobaron decretos-ley y se repartieron dineros sin cuento.

Ahora no son tan generosos. Pero sirven para que en sus comparecencias ante los medios la ministra portavoz en teoría del Gobierno, Isabel Celaá, ejerza desde Moncloa funciones de partido propalando los planteamientos que de cara a una eventual nueva investidura en cada momento interesan al sanchismo. Porque son mutantes.

Bien es cierto que la señora Celaá comparece con un ministro a su vera. Pero éste suele resultar convidado de piedra porque el grueso de las preguntas de los informadores va a ella dirigido y son monotemáticas. En una de las últimas ruedas de prensa sólo una de las nueve cuestiones planteadas fue ajena al ya largo y tedioso bloqueo político que padecemos. Sólo ella, pues, hubo de contestar.

** Quien sí se desatasca es el Congreso de los Diputados, que hoy, martes, celebrará la primera sesión ordinaria de la legislatura; esto es, cuatro meses largos después de celebradas las elecciones generales, tres meses y medio más tarde de la constitución de las Cortes, y luego de mes y medio de la formación de las primeras -28- comisiones de trabajo. Por medio sólo ha habido –finales de agosto- un pleno extraordinario con ocasión de la crisis del Open Arms, del que gracias a Podemos se zafó el presidente en funciones. Con calma se lo toman.

El caso es que el pleno que hoy se tendrá una primera jornada, en cuya agenda se incluye la reforma del estatuto de Murcia y una proposición de ley del grupo socialista sobre la eutanasia. Sólo una y ésta, para empezar en loor progresista y sin competencia que reste protagonismos.

Para el miércoles está prevista la comparecencia de Pedro Sánchez para informar sobre el bréxit y los Consejos europeos de finales de junio. A continuación quedará abierta la sesión de control al Gobierno, primera que ha lugar desde nada menos que el 27 de febrero. Sin prisa tampoco. Nada parecido a las urgencias que en su momento tuvo el PSOE para llevar a Rajoy a la tribuna del Parlamento.

De todas formas, podría ser de interés comprobar qué cuenta el presidente en funciones sobre los referidos Consejos , que sirvieron para elegir a los responsables de las principales instituciones de la UE y en los que tan flacos resultados logró para España y su partido a pesar de su condición de negociador principal de la socialdemocracia europea: sólo Josep Borrell y para una representación de no primera fila institucional.

** Se defiende como puede la presidenta del Congreso, Maritxell Batet, barruntando que la derecha no le dará tregua porque, a su juicio, estos grupos se fijan más en aspectos o fallos de forma que de fondo. Es de suponer que la titular de la Cámara no se atreverá a incluir entre las primeras las instrucciones dadas para que las diputadas españolas presentes en la recepción a la delegación iraní no tuvieran contacto físico, casi ni visual, con los invitados. ¿O es que las directrices en cuestión llegaron llovidas del cielo? En esta ocasión gracias a Vox se evitó el bochornoso espectáculo. Los demás grupos parecieron dispuestos a pasar por carros y carretas.

** Feijóo mantiene y su tesis de que el “España suma” que propugna el presidente del partido, Pablo Casado, no encaja en Galicia porque aquí el PPdeG viene a cubrir en la práctica el espacio del centroderecha. No serían necesarias las candidaturas conjuntas, porque nuestra comunidad -argumenta- ya tiene el modelo al que aspira el PP nacional.

De mayor alcance parece, sin embargo, su idea de que una coalición PP-PSOE a escala estatal resolvería muchísimos problemas. No le falta razón. Pero habría de ser –creo- con otro Partido Socialista y con unos electorados más reconciliados entre sí. A pesar los años transcurridos queda mucha memoria histórica por desinflamar.

** Fútbol femenino.- Mayor visibilidad mediática, nuevos patrocinadores y gestión homogénea. Son los tres pilares sobre los que la Federación Española de Fútbol (RFEF) quiere levantar su modelo de negocio para el balompié femenino; una modalidad que se ha convertido en producto atractivo para las marcas, que llena estadios y que ha crecido de forma exponencial en los últimos meses.

El campeonato en la Primera Iberdrola arrancó el domingo pasado y no sin problemas por mor de los derechos televisivos. Sobre la mesa hay dos eventuales ofertas: una firmada ya en marzo con Mediapro (9 millones por tres temporadas) y otra en curso promovida por la RFEF que multiplicaría por tres la cifra de la productora catalana. Algunos clubs dudan sobre a qué carta quedarse. Bien saben, no obstante, que un deporte que no sale en televisión no existe.

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