Tasar la reposición

LA cámara toma a la señora en primer plano y ella eleva el tono de su queja: «¡Es que hay más ladrones que policías!». «Siempre fue así», murmura el encuestador. Enseguida descubro que, en todos los canales de televisión y en las emisoras de radio que sintonizo, se habla de incremento de inseguridad durante este verano. Sin embargo, España es el tercer país más seguro del mundo. O lo estaba siendo hasta el último telediario. En un pasado no lejano funcionaban, con sus defectos, las Fuerzas de Seguridad del Estado. A trancas y barrancas la Justicia ponía a buen recaudo a la delincuencia. La burocracia funcionarial y policial aportaba soluciones. La sanidad y la educación públicas avanzaban… Pero antes de la llegada de la crisis alguien decidió adelgazar las administraciones. Nos convencieron de que sobraba funcionariado.

Y en 1997 llegó Aznar e implantó una tasa de reposición del 25 %. Esto es, por cada cuatro funcionarios que cesaban -muerte, jubilación, renuncia…- se reponía uno, sin tener en cuenta sus utilidades. Así hasta 2002. Al año siguiente Zapatero hizo borrón, se repondría el 100 %, no obstante los perdidos quedaron en el limbo. En 2009 Rajoy decidió retroceder al 30 %, en 2010 -con la excusa de la crisis- bajó al 15 % y de ahí hasta el 2014 se redujo al 10 %. Las mesas de las oficinas públicas y las consultas médicas se fueron quedando vacías, en las aulas triunfó la interinidad, los juzgados se atascaron… En 2015 Rajoy se vio obligado a abrir la mano hasta el 50 % para los «sectores prioritarios». En 2016, el voto manda, se propuso el 100 % para estos grupos. Desde 2018 Pedro Sánchez ha retomado el 100 % para todos los ámbitos. Ahora falta tasar lo perdido o continuará la ineficacia.

Quizás hayamos aprendido que un país fuerte y ágil necesita de un funcionariado adecuado y eficiente. El resto son milongas, como la respuesta del encuestador. Y además, como consecuencia, el incremento del gasto público ha sido brutal. Pero eso ya pertenece a otro negociado.

Xosé Antonio Perozo, periodista

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