Una mujer alemana para una renovación

Alemania, con una mujer por vez primera en la presidencia de la Comisión Europea, se pone al frente de una renovación a fondo de la política europea. Pasar página al tiempo de las medidas de ajustes y austeridad que impuso con mano de hierro frente a la crisis y que en el sur de Europa tienen costes sociales fuertes. El cambio, con la llegada de Ursula von der Leyen a la presidencia de la Comisión, es una interpretación coincidente. Su discurso ante el Parlamento en Estrasburgo ofrece políticas sociales, medioambientales, igualdad de género, inversión pública y privada, reafirmación de la Unión, o actuación frente a los huecos de las dispares políticas fiscales en Europa que permiten al gran negocio digital no pagar lo que le correspondería. Es un cambio en la prioridad de objetivos. Como lo es la presencia de una mujer por vez primera al frente de Europa. Desde 1958 hubo 183 comisarios, de los que únicamente 35 fueron mujeres. El dato lo aportó la nueva presidenta que anunció una «representación justa». El nombramiento de comisarios será la primera prueba. 

De este cambio en el gobierno de Europa interesa el discurso que el martes pronunció en Estrasburgo la nueva presidenta. Interesa su biografía personal y su trayectoria política en la andadura que tiene como objetivo para la mujer compatibilizar la maternidad y el derecho en igualdad a una carrera profesional. La mirada puede ser desde la óptica europea y desde la de los estados y local. El discurso no gustó al sector ultra de la CDU. Ya no tenía sus simpatías esta política mediática, la única persona que permaneció como ministra en todos los mandatos de Angela Merkel. Es su favorita. Sonó tanto para liderar la democracia cristiana y suceder a Merkel como para ocupar la presidencia del primer país de Europa. 

El cambio que representa el discurso del martes y las líneas políticas que anuncia responden a la necesidad de apoyos más allá del Grupo Popular pero responde igualmente a la realidad de la trayectoria de la hasta ahora ministra de Defensa, con Merkel, y a las líneas o giros que esta da desde Alemania hacia Europa. Quizás sea la vía estratégica para que los populares neutralicen el frente que pretende abrir Macron bajo el paraguas liberal.

Es un hecho relevante todavía que una mujer se sitúe al frente de la Comisión. Es un espejo avanzado de una nueva sociedad europea: mujer de 60 años, madre de siete hijos, ginecóloga de profesión, como su marido; estudia Economía en la London School, Arqueología y se licencia en Medicina en Hannover, la ciudad de Hannah Arendt. Se mueve, además de en inglés, en francés y alemán como primeros idiomas —es alemana pero se cría en Bruselas como hija de funcionario—, y residió en California durante años. 

El discurso que pronunció el martes en Estrasburgo para obtener el aval del Parlamento Europeo es todo un programa de retos políticos, más allá de la tecnocracia administrativa, para la tarea de construir futuro entre todos y no para pelearse, como afirmó en el agradecimiento tras la votación.

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