El noveno hijo de Julio Iglesias y los indicios

La Sentencia del Juzgado de Primera Instancia nº13 de Valencia de 9 de julio de 2019 estima la demanda de reclamación de la filiación paterna presentada por Javier Sánchez Santos contra Julio Iglesias, declarando que el actor es legalmente el noveno hijo del conocido cantante. El elemento esencial para construir la fundamentación con la que declarar la paternidad correspondiente a Julio Iglesias sobre Javier Sánchez es la serie de contestaciones negativas sin fundamento del cantante frente a los requerimientos para someterse a la prueba de ADN.

Debe decirse que la normativa es bastante clara, pues el artículo 767.4 de la Ley de Enjuiciamiento Civil establece que “La negativa injustificada a someterse a la prueba biológica de paternidad o maternidad permitirá al tribunal declarar la filiación reclamada, siempre que existan otros indicios de la paternidad o maternidad y la prueba de ésta no se haya obtenido por otros medios”. Si este precepto no existiera, se debería atender al contenido del artículo 386 de la misma norma, que, al indicar que “A partir de un hecho admitido o probado, el tribunal podrá presumir la certeza, a los efectos del proceso, de otro hecho, si entre el admitido o demostrado y el presunto existe un enlace preciso y directo según las reglas del criterio humano”, podría llevar igualmente a la determinación de la filiación paterna mediante indicios.

Hay que tener presente que la resolución comentada menciona, en relación con ese precepto, la Sentencia del Tribunal Supremo 460/2017, de 18 de julio, que afirma que “es cierto que resultaría abusiva la pretensión de que se someta a dicha prueba el demandado respecto del que no existiera indicio alguno de contacto con la madre en la época aproximada de la concepción, pero esto no sucede cuando está acreditado que tal relación existió y hay una probabilidad -incluso débil- de que efectivamente fuera cierta la paternidad que se le atribuye”, destacando finalmente que “tampoco es necesario que se pruebe la existencia de una relación sentimental entre las partes, pues basta una simple relación de conocimiento de la que pudiera inferirse la posibilidad de la procreación en atención a datos como los que concurren en el caso presente, al estar acreditado que la demandante y el demandado se conocían porque frecuentaban el mismo gimnasio -en la época aproximada de la concepción de la hija de la demandante- donde se relacionaban, a lo que hay que añadir que el titular del establecimiento declaró que, según comentarios, estaban «liados»” y que “Es cierto que como prueba de paternidad tales circunstancias resultan insuficientes, pero ello -unido a la negativa del demandado- permite al tribunal hacer dicha declaración con plena certeza”.

Ciertamente, el artículo 767.4 de la Ley de Enjuiciamiento Civil requiere la existencia de una serie de indicios que, junto con la “negativa injustificada a someterse a la prueba biológica de paternidad”, sirvan para poder entender que existe una relación de filiación entre el demandante y el demando. En el caso de la Sentencia del Juzgado de Primera Instancia nº13 de Valencia de 9 de julio de 2019, los hechos indiciarios que se han tenido en cuenta se refieren a la declaración testifical de la madre de Javier Sánchez, que aportó numerosos detalles sobre la pertenencia, ubicación y distribución interior del chalet donde Julio Iglesias se alojaba durante el tiempo de su relación con él, la insistencia del actor y el gran parecido físico entre el actor y el demandado, señalando la resolución que “si bien es verdad que, en principio, podría ser fruto del azar, sin embargo sería una excesiva e improbabilísima casualidad que, teniendo el actor ese gran parecido y habiendo sido concebido precisamente en los días aproximados en que su madre y D. J. I. coincidieron actuando en la misma sala de fiestas, su padre biológico fuese, empero, un tercero”.

La sentencia comentada puede ser recurrida en apelación ante la Audiencia Provincial de Valencia. Sin embargo, no parece que se vaya a revocar, pues la fundamentación de la misma es fruto de un gran trabajo, construido a partir de la negativa injustificada de Julio Iglesias a someterse a las pruebas de paternidad, que podría haber utilizado perfectamente en el caso en el que hubiera tenido una absoluta certeza de no ser el padre de Javier Sánchez.

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