Noche de la Ingeniería Informática

El Colegio de Ingeniería Informática de Galicia (CPEIG) celebró su “XI Noite da Enxeñaría Informática” con una divertida cena de gala, con el actor Luis Zaheracomo maestro de ceremonias, en la que se entregaron premios a varios profesionales, y que tuvo como broche final un concierto de La Unión, el mítico grupo de los años 80.

En su intervención, el Presidente del Colegio Fernando Suárez, a quien sólo cabe felicitar por su trabajo en defensa y reconocimiento del colectivo, afirmaba que “la tecnología las personas componen la ecuación de la Sociedad de la Información, y que su progresión dependerá de cuestiones como vocación, actitud y talento”. Asimismo, continúo afirmando que “surgen grandes desafíos a los que es necesario dar respuesta desde valores humanistas”.

Por obra y gracia de la tecnología, en diez o veinte años será difícil reconocer el mundo, ya que vivimos en la antesala de un futuro de ciencia ficción, donde los avances tecnológicos son constantes y progresan a tal velocidad que contemplarlos genera vértigo, y no pueden compararse a ninguna de las revoluciones anteriores. Si antes se precisaban décadas o incluso siglos para consolidar los cambios, hoy no son necesarios más que unos pocos años.

Dado que ya hay parcelas en donde las máquinas son más competentes que nosotros, sobre todo en lo relacionado con la memorización o la capacidad para guardar y procesar datos, nuestro modelo educativo debería cambiar y no insistir en lo que las máquinas hacen o harán mejor que nosotros, y cultivar lo que realmente nos diferencia, como la creatividad, el pensamiento crítico, el trabajo colectivo, o todo lo relacionado con la empatía.

Durante siglos, las máquinas han sustituido al hombre en las tareas más pesadas y rutinarias, liberándolo para tareas superiores que requerían la implicación del cerebro. Pero el verdadero cambio que trae el vertiginoso avance de la tecnología es que las máquinas están asumiendo ya la realización de tareas cada vez más complejas y sofisticadas, relegando al hombre a meras acciones mecánicas y rutinarias de puesta en marcha o parada de determinados procesos y en todo caso de supervisión y valoración de resultados. Sin embargo, a pesar de esto, somos una generación afortunadaporque la tecnología nos abre oportunidades en todos los campos. 

En este contexto surgen también grandes desafíos, como la brecha digital, el impacto en el empleo y en la educación, el uso de datos personales, o la distribución de la riqueza. Se plantean nuevos debates éticos a los que será necesario dar respuestas sin dilación. Así, el propio Fernando Suárezrecordaba que “el ser humano ha dedicado mucho esfuerzo para aprender el lenguaje de las máquinas comunicarse con ellas, pero ahora llega el momento de que sean estas las que aprendan el lenguaje humano”. Las máquinas han de ser más humanas para que el nuevo mundo digital también lo sea. Sólo así, y guiándonos por valores humanistas conseguiremos que el potencial de la tecnología sirva para construir una sociedad mejor, más justa e inclusiva, que siga teniendo a la persona como eje central.

A propósito, después de esta gala del CEIP tengo el convencimiento de que los ingenieros en absoluto son personas aburridas y sin duda me apunto ya para la edición del próximo año.

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