Más de lo mismo

EN GALICIA las urnas ya dictaron sentencia y en este análisis de urgencia del veredicto ciudadano sigo el criterio de un amigo que aconsejaba siempre buscar primero la explicación más sencilla. Y, vistos los resultados, lo más sencillo permite las siguientes conclusiones:

Uno. Las Mareas rupturistas de A Coruña, Ferrol y Santiago perdieron los gobiernos porque en cuatro años dilapidaron el capital de ilusión y cambio que les confiaron los vecinos. Un batacazo espectacular para los que iban a salvar al país de la «casta», como el batacazo de Vox que en Galicia no tiene cabida.

Dos. El PP recupera la hegemonía en Galicia, duplica en mayorías absolutas al Partido Socialista y es la primera fuerza en Ferrol, A Coruña y Lugo. Resiste mejor de lo previsto aunque pierde voto urbano y su drama es que no alcanza gobiernos por el pacto de los partidos de izquierda. Aunque «salvó los muebles», estos resultados y los alcanzados en el resto de España obligan a este partido a revisar estrategia, mensajes y candidatos para recuperar el voto urbano y la confianza ciudadana

Tres. El Partido Socialista arrasa en Vigo estaba cantado- y es la fuerza más votada en Santiago y en Ourense. Su capacidad de pacto le habilita para formar gobiernos con otras fuerzas en A Coruña, Lugo, Ferrol, Santiago y, previsiblemente, en Ourense. También ganó las europeas, pero no debería «morir de éxito». Los resultados en Galicia son discretos y debidos, más que a méritos propios, al efecto de la «onda expansiva» del 28-A -«el gustazo que nos dimos», dice Sánchez- y a que algunos de sus contrincantes son peores, que ya es decir.

Cuatro. El BNG se gradúa en Pontevedra -también estaba cantado- y crece moderadamente, pero tiene un techo definido aunque alcanzará cuotas de poder sosteniendo gobiernos socialistas.

Cinco. ¿Y ahora qué? Pues ahora a gobernar. El programa está grabado en el dintel de la puerta del Palacio Rector de Dubrovnik, la ciudad croata que fue república independiente entre los siglos XIV y XIX: «Obliti privatorum, pública curate», olvidad los asuntos privados y ocupaos de los públicos. De todo lo que mejore la vida de los vecinos, desde impulsar la economía, la educación y la cultura hasta la gestión del tráfico, el transporte y la limpieza de las calles.

Una referencia a la abstención: hay mucho desánimo entre los ciudadanos, cada día más alejados de la política. Es responsabilidad de los elegidos lograr concellos en donde los gobernados vivan mejor y recuperen la ilusión.

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