Acotaciones

** Humillante. No cabe calificar de otra forma el trato que Ciudadanos está dispensando a Vox: ni sentarse ni hablar con ellos. Como mucho, pasarles un papeliño para que se enteren de lo previa y eventualmente pactado con el Partido Popular para que lo asuman sin rechistar. Impresentable. 

​Gracias a la intermediación del PP, el partido de Abascal pasó en Andalucía por carros y carretas en aras del objetivo común de terminar con la larga, amplia y poco edificante hegemonía del PSOE en aquella comunidad y por aquello de no arruinar a las primeras de cambio el pacto o acuerdo.  Pero esta vez por respeto a sus 2,6 millones de votantes en las generales de abril, a sus 800.000 de las locales y a sus 1,3 millones de las europeas ha puesto los pies en pared y no parece dispuesto a tolerar un nuevo desdén de Rivera. Entiende, y con toda razón, que no es posible ser necesario y prescindible a la vez.

​La verdad es que mucho no se entiende el cordón sanitario que se ha tendido sobre Vox. En realidad, sus diputados juraron o prometieron acatar la Constitución con muchas menos reviravoltas que no pocos otros electos y no asistieron a la cumbre de la extrema derecha europea en Milán, de mediados de mayo último. Y por lo que se adelanta, no parece que sus tres eurodiputados vayan a integrarse en el grupo de Marinne Le Pen y Matteo Salvini, sino más bien en el de Conservadores y Reformistas Europeos (ECR). 

Resulta cómico, por lo demás, que el fracasado franco catalán  Manuel Valls, la marca de Rivera en Barcelona,  advierta de que cualquier gesto con Vox significaría su ruptura total con Ciudadanos. Como si tal entente hubiera funcionado en algún momento. 

** Muy interesado está el sanchismo en no tener que echar mano de los partidos independentistas para asegurar la investidura de Pedro Sánchez. Y a tales efectos anda dorando la píldora  a Ciudadanos  para que levante su rotundo e inicial veto. Otra cosa es que  a lo largo de la compleja legislatura que se avecina rompa con ellos, algo que, haga o no haga falta,  no llevará a cabo  nunca.  Claro, que teniendo al PNV como principal socio y costalero, mal se entiende tal supuesto desapego.

** Entre las élites  empresariales catalanas el independentismo cobra fuerza. Tras el nombramiento de Pau Relat, miembro del lobby soberanista Femcat, al frente de la Fira de Barcelona, la institución ferial de la Ciudad Condal y una de las más importantes de Europa, la victoria de la candidatura de la independentista Asamblea Nacional Catalana(ANC), del golpista preso Jordi Sánchez, ha envalentonado el discurso del secesionismo. No parece que todo ello vaya a contribuir a relanzar la inversión, sino todo lo contrario. 

** Acertada parece la elección de Inés Arrimadas como portavoz de Ciudadanos en el Congreso. Es una mujer convincente y clara en sus intervenciones parlamentarias. Sus discursos llegan a la opinión pública. Tal vez quien desde la bancada popular mejor pudiera darle la réplica sería Consuelo Álvarez de Toledo, firme, rotunda y con probado nivel oratorio. Pero a ésta le ponen el veto los barones del PP, que a este paso se están convirtiendo en los dueños del negocio. Es de esperar que después no se quejen de los vapuleos recibidos.

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