El cambio del cambio

Podemos al banquillo y Rivera a la escalera, que la Unión Europea no está para bromas y ha quedado claro, tras la reunión de Sánchez y Macron, que la etapa abierta por el socialismo español dibuja nuevos escenarios. Tras las elecciones generales del 28 de abril, Pablo Iglesias dijo a los medios que había que pensar en lo que había que pensar cuando pasara el 26 de mayo. Ni en sus peores pesadillas pudo imaginar que las urnas le serían tan adversas y no es fácil admitir que Madrid y Barcelona, incluso siendo plazas donde las siglas de Unidas Podemos jugaban un papel poco destacado, pero significaban el éxito de las políticas del cambio, fueran a pasar a un stand by tan inseguro como peligroso. 

Tras el 28 de abril, también Alberto Rivera hizo famosa aquella expresión del cordón sanitario para indicar que a ningún precio pactaría con un Gobierno presidido por Pedro Sánchez o los suyos. Ahora mismo debe estar tomando sal de frutas para digerir la nueva situación, pues los liberales europeos lo ven con desconfianza y ya han empezado las presiones para que Vox no entre a formar parte de gobiernos especialmente visibles y sensibles, como los de los dos madriles, por citar los más evidentes.PUBLICIDAD

El sueño del campamento de indignados de mayo del 2014 se ha esfumado en una noche de primavera, cinco escasos años después.

Varias moralejas: si no tienes una fórmula mejor que la que intentas cambiar, no la utilices. O recurriendo al santo de Loyola: en tiempos de turbación, no hacer mudanzas. O por citar a otra santa, la de Ávila: cada día tiene su afán.

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