¿Hacia dónde y tan mal vamos?

Sinceramente y en no pocas ocasiones me da verdadera repugnancia pertenecer a la raza humana, y este caso es una de ellas; porque la verdad, no tengo ni idea de hacia dónde vamos con nuestro proceder; y el mundo que estamos dejando para las generaciones más jóvenes que pinta mal, pero que muy mal.

Estos días la policía de Granada ha detectado estrangulamientos hasta la pérdida de sentido en un instituto debido al “Juego de la Muerte”; no olvidemos los no tan lejanos “el Juego de la Ballena Azul” o el de “Momo” cuya prueba final era el suicidio. Cientos de adolescentes perdieron su vida.

Pues de nuevo otro suicidio causado por un video que se hizo “viral” a través de grupos de whatsapp; aunque esta vez el caso es aun más sangrante, ya que los sujetos activos eran adultos; y se han comportado de una manera que me produce, además de la pena inmensa y la impotencia por el desenlace de una vida que se va, un verdadero asco por todas aquellas personas que han participado en su transmisión y burla.

El martes fuimos conocedores de una horripilante noticia, Verónica, una joven de 32años y madre de dos hijos, se quitó la vida después que una grabación íntima suya llegara hasta su marido tras varios días circulando entre sus compañeros de trabajo y vayan a saber ustedes de quienes más.

La preocupante cuestión es la que hay que destacar que la propia víctima había puesto en conocimiento del Comité de Empresa en la factoría de automoción donde trabajaba, tras ser objeto de burlas de varios compañeros. Y la empresa “sentenció” que era una cuestión personal. ¡Y tanto que lo era, insensatos!, pero ustedes mirando hacia otro lado.

El vídeo se propagó a velocidades de vértigo, hasta el punto que llegó incluso hasta el marido de la víctima; así sufrió una crisis de ansiedad al enterarse. Apenas un día después se quitó la vida.

No sé qué parte del derecho a la intimidad la gente no entiende, empezando por el “presunto” culpable en primer grado, la persona que sea, que a su vez a protagonizado e incitado a la muerte de la pobre mujer , siendo quien lo recibió directamente desde el móvil de ella. Y desde luego las demás personas sin valores ni conciencia que se encargaron de propagarlo… Mejor no escribo lo que les diría a cada una de ellas, aunque sí denuncio su ¡tremenda, delictiva y asquerosa actitud!

Como persona y especialmente como mujer, no puedo llegar a imaginarme el dolor y la situación de impotencia, rabia, y demás de calificativos que debieron imperar en la cabeza de la pobre Verónica, para llegar a quitarse la vida al no poder sobreponerse a esa injuria, ni tan siquiera pensando en el amor más grande que existe, que es el de una madre por sus hijos.

¡En el pecado va la penitencia!, y eso espero que se produzca en lo más profundo de las personas que compartían trabajo con ella y fueron culpables del envío masivo del vídeo íntimo, (y nunca mejor dicho), además del “acoso” y de las “bromas” y comentarios de mal gusto y falta de todo, que, llevaron a esta joven a suicidarse. ¡Allá ellas!, y no me cabe la menor duda que muchas formaban parte del el numeroso grupo trabajadores y trabajadoras de la factoría que hoy se concentraban e la puerta de la misma para condenar el hecho y honrar la memoria de Verónica. ¡Qué lo hubieran pensado antes!, y si tienen conciencia, que no les deje descansar el resto de sus vidas, porque con la dignidad de las personas, NO SE JUEGA.

Y como era de esperar, varias “cabezas parlantes” de al otro lado de la pantalla televisiva, Redes Sociales, etc., comenzaron a elucubrar con estupideces tales como la dicha en un programa de televisión por el torero Francisco Rivera, “Los hombres no somos capaces de tener un vídeo así y no enseñarlo”. Eres un sinvergüenza, un machista y un retrógrado; y gracias a Dios no todos los hombres son como tú, aunque por desgracia hemos constatado una vez más que en un mismo espejo os miráis bastantes, lo que es inconcebible en una sociedad en pleno siglo XXI. ¿Qué dirías si fuese este vídeo de una mujer cercana a ti?, ¿dirías lo mismo? Eres patético.

A ver cuando entendemos de una vez, que una persona puede disfrutar de su sexualidad. Pero ¡claro! Si lo hace un hombre  “es un machote”, y si lo hace una mujer “es una cualquiera” (por ser educada).

“Es ella”, proclamaban bocas vacías de alma; la  misma persona que, por el hecho de ser mujer en una sociedad aún machista, merece semejante acoso, derribo, vejación y escarnio público. La viciosa y lujuriosa mujer (insisto en educados y correctos vocablos que, seguramente no fueron empleados al referirse a ella, sin duda alguna fueron insultantes, y al espeluznante desenlace me remito), es la que tiene que seguir sufriendo que algo tan natural como el sexo siga siendo un tema tabú en la sociedad de nuestros días, pero que por desgracia, sigue generando culpa y vergüenza por tratarse de ser una mujer. La misma de la que os habéis estado riendo todos estos días. 

Espero que esta tremenda desgracia sirva de ejemplo para que situaciones tan íntimas y personales como ésta os dejen de hacer gracia a los desgraciados, ya que por vuestro deleznable proceder, ella se ha suicidado. Estoy convencida que sin esas acciones asquerosas, Verónica seguiría viva.

No sé qué tipo de sociedad hemos creado, y ahora habla mi parte de socióloga.  Ansío de corazón y con toda humildad ese día en que tratemos como colectividad la intimidad y la sexualidad de las personas con la dignidad y el respeto que merecen.

Espero y confío que nuestros legisladores tomen nota de lo que está pasando, pero en especial como sociedad y seres humanos, ya que me es muy difícil de digerir hacia dónde y tan mal vamos.

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