Tres ex-alcaldes de A Coruña, Santiago y Ferrol

Los candidatos de las mareas gallegas conquistaron hace cuatro años las alcaldías de A Coruña, Santiago y Ferrol subidos a la ola del 15M y con los vientos a favor de Podemos. Las razones por las que no fueron capaces de rentabilizar ese éxito son varias, pero todas ellas tienen que ver con la incapacidad de Xulio Ferreiro, Martiño Noriega y Jorge Suárez de transformar en gestión el apoyo que entonces les prestó la ciudadanía. Su futuro, tras el varapalo del 26M, es una incógnita. 

Estas son las claves de su pérdida de poder:  

¿Gobernaron para todos?

No. Los tres regidores entendieron que se debían a quien ellos interpretaron que compartían su ideología, olvidando a otros sectores de la población -empresarios, comerciantes, hosteleros y trabajadores- que al margen de que les hayan dado o no su apoyo hace cuatro años, podrían haberlo hecho ahora de aprobar su gestión.

¿Antepusieron la ideología a la gestión?

Sí. Sus posicionamientos sobre Cataluña, las cuestiones internas de En Marea, la monarquía, las secuelas del franquismo o el llamado régimen del 78 estuvieron a menudo encima de las mesas de sus alcaldías por encima de problemas tan reales para los ciudadanos como el estado de las calles, la movilidad urbana, la creación de empleo o la optimización de la administración local.

¿Lograron sus objetivos?

No. La pérdida de apoyos, entre otras cuestiones, tiene que ver con la frustración de las expectativas. Los alcaldes no cumplieron sus promesas. La recuperación de los servicios públicos se quedó en un mero intento, la atención a los más necesitados no avanzó, los problemas de movilidad en las ciudades no se solucionaron, no se creó empleo, no se solventaron asuntos enquistados que ellos mismos pusieron como bandera ni agilizaron las administraciones locales para hacerlas más cercanas al ciudadano, como habían prometido.

 ¿Respetaron la institucionalidad?

No. Con el argumento de que representaban a instituciones laicas dejaron de lado tradiciones que van mucho más allá de las creencias religiosas. Los adornos navideños, la Traslación del Apóstol en Santiago, las fiestas del Rosario en A Coruña y la Semana Santa de Ferrol, por ejemplo, que no solo son manifestaciones culturales que identifican a las ciudades sino que tienen una incidencia directa en la economía y el turismo. De hecho, los tres tuvieron que rectificar ante estas expresiones populares, pero tarde. El polo opuesto, el regidor de Cádiz, que en cambio ha ganado con mayoría.

 ¿Supieron comunicar?

Los tres alcaldes -sobre todo Noriega- crearon canales propios para comunicarse con la ciudadanía, sin darse cuenta de que a través de redes sociales solo llegaban a los suyos y no a la totalidad de la población que los iba a examinar en las urnas.

Lo que pasó el 26M

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar