Acotaciones

** Lo más grave de la  exhibición protagonizada estos días por  los golpistas catalanes electos paseándose sin mayores trabas por Congreso y Senado, es que podía haberse evitado sin merma de derechos para nadie. En primer lugar porque la recogida de actas bien podía haberse hecho por vía notarial, sin la presencia física en las Cámaras de los afectados. 

Y en segundo término, porque de haberse dado cumplimiento a las cautelas establecidas al respecto por el  Tribunal Supremo, nos hubiéramos ahorrado el lamentable espectáculo. Porque eso fue: todo un oprobio  para las sedes de la soberanía nacional por parte de unos políticos que se sientan en el banquillo acusados de rebelión.

​Que los comparecientes iban a aprovechar el momento para seguir lanzando sus particulares soflamas independentistas, era más que evidente. En esto son de una constancia admirable. Pero lo que sorprende es la incapacidad de las autoridades para respetar y hacer cumplir la orden del alto Tribunal. ¿No se pudo o, mejor, no se quiso? 

Un poco absurdo, en efecto, parece tomar toda clase de precauciones en el traslado de los presosdesde la cárcel en vehículos policiales camuflados y acceder al recinto parlamentario por entradas discretas e inhabituales,  para luego terminar ellos,  ya dentro, moviéndose sin mayores limitaciones.

Habrá que concluir que alguien, sin duda, levantó el pie e hizo llegar a ujieres y otro personal la  sugerencia o indicación de dejar hacer, como así fue. Y que uno sepa, la máxima responsable, aunque en funciones, del Congreso era en aquellos momentos Ana Pastor. Para qué complicarse los minutos finalesde mandato, habría pensado la presidenta, máxime cuando al día siguiente tenía ser elegida para la Mesa.

Tampoco estuvo nada mal la jornada de ayer, de juramento o promesa de acatar la Constitución. Mucho ruido y toda una serie de fórmulas estrambóticas, especialmente en boca de los diputados independentistas, que la nueva presidenta, Meritxell Battet, dio por buenas sin la menor observación al respecto. Más aún: oídas sobre la marcha y en medio del barullo, dictaminó que cumplían con la doctrina de una sentencia del Tribunal Constitucional. A eso se llama mente lúcida. La protesta de Rivera estuvo más que justificada.

Mal ha arrancado la legislatura. La verdad es que lleva mal número de serie: será la XIII. A la salida, oír hablar a Rafael Rufián de educación parlamentaria producía la misma impresión que escuchar estos días las proclamas de Pedro Sánchez de desapego del independentismo.

** Oportuno corte dialéctico el dado por el número dos del PP para el Parlamento Europeo, Esteban González Pons, al presentador de la tertulia nocturna de TVE 24 Horas cuando éste pretendía seguir metiendo el dedo en ojo de los malos resultados cosechados en las generales y le pedía un ejercicio de autocrítica. El candidato popular se negó a ello. “La haré –dijo- después de las elecciones. Ahora significaría darse un tiro en el pie y pegarse una patada a uno mismo”. ¿Habrá tomado nota nuestro Feijóo?

** Tras diecisiete años de fuga, el sanguinario Yosu Ternera ha sido detenido. Lo podía haber sido mucho antes porque estaba perfectamente localizado. Sin embargo, por qué ahora, se han preguntado muchos. El ex ministro Belloch ha sido el más sincero en la respuesta: porque ya no hay que negociar ni debatir nada y no quebranta eventuales procesos de  paz en curso. 

​No obstante, a la vista de todos los flecos que sobre la organización terrorista quedan por aclarar, ¿seguirá el Gobierno en ciernes dispuesto a traspasar al nacionalismo vasco gobernante las competencias en materia penitenciaria? Ya se ha visto la poca gracia que al presidente Urkullu le ha hecho la detención del  dirigente etarra.

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