Abandono escolar (PENDIENTE)

España ya lidera dentro de la Unión Europea la clasificación en lo que a mayor abandono temprano de la escuela se refiere. En concreto, el año pasado el 17,9 por ciento de los jóvenes entre los 18 y 24 años tenían como máximo estudios de Secundaria (enseñanza obligatoria) o equivalente. Es decir, que no habían aprobado o cursado Bachillerato o una FP de grado medio. Si en 2017, con un 18,3 de abandono, nuestro país tenía a Malta por detrás, en el furgón de cola, en 2018 la hemos superado en tan dudoso escalafón.

Son datos últimos de Eurostat, la Oficina estadística de la UE. Al tiempo, ya se dispone de las cifras correspondientes al primer trimestre de 2019, obtenidas éstas a partir de la EPA, muy parecidas al indicador comunitario y tampoco, por tanto, nada halagüeñas. España sigue así por encima del objetivo del 15 por ciento pactado con la UE para 2020, que ya es cinco puntos más flexible que la meta del 10 por ciento establecida para el conjunto del bloque comunitario.

En cinco años han sido aprobados tres planes de lucha contra el abandono escolar, pero lo que se deduce, no han funcionado en la debida medida. Los recortes en las políticas de apoyo efectuados para combatir la crisis de años atrás, algo habrán tenido que ver, aunque no todo.

Por su parte, quienes se conforman y consuelan con el vaso medio lleno, prefieren poner el acento en que de un año a otro se han recortado cuatro décimas y en que el abandono es la mitad de hace veinticinco años (36,4 por ciento) y, sin ir tan lejos, trece puntos por debajo de las todavía altas tasas de 2005/2006, cuando el boom del ladrillo y del turismo seguía vivo y desviaba no pocos muchachos a trabajos de fácil acceso y sin cualificación en la construcción y la hostelería. Esto es, que se mantiene la tendencia, aunque tímida, a ir ganando terreno.

No obstante, el problema –dicen los expertos- es de mayor gravedad, porque los robots van camino de ocupar puestos que no precisan preparación y porque, entre otras consideraciones, en el horizonte de 2030 el 65 por ciento de las ofertas de empleo requerirán profesionales con cualificaciones medias y el 35 por ciento de las mismas, con más altas especialidades (FP de grado superior y graduados universitarios),

Cierto es que España siempre se ha posicionado entre los peores y que reduce la brecha a un ritmo mucho más lento que el resto de países de la Unión Europea. Cierto es también que cuando se parte de los extremos de un ranking se sube o se baja con relativa rapidez, pero que cuando se llega a ciertas cotas se observa una tendencia al estancamiento, sobre todo cuando subyace un problema estructural, como sucede también con el paro.

En estos momentos andamos 7,3 puntos por encima de la media UE-28, situada en el 10,6 por ciento. Trece países han alcanzado ya sus respectivas metas nacionales para 2020. Croacia, Eslovenia, Lituania y Grecia comandan el pelotón de los mejores, mientras que a nivel de comunidades autónomas españolas lo hacen País Vasco, Cantabria y Navarra. Con una tasa del 14,3 en 2018 y del 13,5 en el primer trimestre del año en curso, Galicia ofrece una notable sexta posición.

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