El juego del voto útil

Las elecciones generales que se celebraron el pasado día 28 de abril han servido para acreditar la existencia del voto útil, sobre el que el PP y el PSOE han construido una buena parte de sus estrategias electorales durante las dos últimas décadas. El PSOE intentaba atraer el voto de muchos simpatizantes de Izquierda Unida primero y de afines a Unidas Podemos después y el PP siempre pretendió aglutinar todos los votos que tenían las pequeñas formaciones de la derecha española. Ahora, con las últimas elecciones generales, se ha podido ver como se desarrolla el juego del voto útil, con el que el PSOE se ha visto favorecido, al atraer a votantes de Unidas Podemos, frente al PP, Ciudadanos y Vox, que han conseguido menos escaños de los que podría haber obtenido un único partido que hubiera aglutinado todos los votos de esas formaciones, con los que se habría obtenido una amplia mayoría.

Hay que tener presente que el artículo 163 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General determina el método de distribución de escaños en el Congreso. Teniendo presente que no se tienen en cuenta aquellas candidaturas que no hubieran obtenido, al menos, el 3 por 100 de los votos válidos emitidos en la circunscripción, se ordenan de mayor a menor, en una columna, las cifras de votos obtenidos por las restantes candidaturas, para, posteriormente, dividir el número de votos obtenidos por cada candidatura por cantidades sucesivas hasta un número igual al de escaños correspondientes a la circunscripción, formándose un cuadro similar al que aparece en un ejemplo práctico recogido en el precepto indicado. Finalmente, los escaños se atribuyen a las candidaturas que obtengan los cocientes mayores, atendiendo a un orden decreciente.

Las reglas del artículo 163 de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, que recogen un sistema de distribución de diputados en el Congreso relativamente proporcional, implican que para los partidos políticos es más fácil conseguir escaños conforme van obteniendo más votos en el recuento, mientras que aquellos partidos políticos que van recibiendo menos votos terminan encontrándose con más obstáculos para lograr escaños. Por ese mismo motivo, se incentiva el voto a aquellos partidos políticos que pueden hacer frente a las opciones ideológicas contrarias a las de cada votante. Lo gracioso es que, sabiendo que es cierto que el bloque de la izquierda ya se ha decantado por el PSOE para esta legislatura, en la derecha habrá que ver si es más útil votar al PP, a Ciudadanos o a Vox.

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