Acotaciones

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** No fue casual ni error involuntario el amago de Pedro Sánchez de copresidir junto al jefe del Estado el besamanos en la recepción del 12 de octubre. Fue la primera vez que así sucedió. Pero en sus diez meses de mandato ha suplantado a don Felipe VI en otras ocasiones. Como en el homenaje al exilio español y la visita a la tumba de Manuel Azaña en Montauban, y en la cumbre de los líderes mundiales en París conmemorativa del fin de la primera guerra mundial.

​Pues bien: este su propósito deliberado de achicarle espacios al rey está llegando al despropósito con la convocatoria a Moncloa que ha hecho de los principales líderes políticos como si ya se autosintiera candidato a la presidencia del nuevo Gobierno, sin esperar a que le jefe del Estado lo proponga al efecto tal como está previsto en la Constitución y saltándose, pues, las más elementales reglas y formas del procedimiento. De momento, que se sepa, sólo es líder del partido ganador de las elecciones. Y lo ha hecho, además, desde la propia Moncloa, como si ésta fuera ya su residencia permanente. 

Rajoy, por el contrario,  tuvo en su momento la cordura de  llevar a cabo tales contactos después de ser  propuesto y desde una sala del Congreso de los Diputados. Si con sólo ochenta escaños Sánchez intentó forzar tantas instituciones en sus diez meses de gobierno, ahora que tiene algunos más puede ser una caja de sustos y de irregularidades permanentes. Ya lo reclama el gran Iceta: “Vuelve, Mariano”.

** El Gobierno en funciones de Sánchez ha esperado a la celebración de las generales para revelar a la opinión pública su estrategia fiscal de cara a la presente legislatura. El principal objetivo  consiste en elevar la presión fiscal hasta el 37,3 por ciento.  Para conseguirlo, espera que la buena marcha de la economía siga contribuyendo  a llenar las arcas públicas. Pero también contempla una sustancial subida de impuestos y una eliminación o rebaja de beneficios fiscales.  

Este particular último palo, consistente en revisar las cuantiosas deducciones y bonificaciones que incluye el sistema tributario español, es menos perceptible, puesto que no  eleva tipos o crea nuevos impuestos, pero el resultado a nivel recaudatorio es idéntico, ya que la reducción de este tipo de incentivos se traduce, en última instancia, en la ampliación de las bases imponibles y el pago de una mayor factura fiscal para los contribuyentes afectados. Por recaudar para hacer frente a tanto gasto en ciernes, que no quede.

** Cuando aún era candidato  (2017) Sánchez acudió a Lisboa para pedir consejo y poner como ejemplo al Gobierno de izquierdas de Antonio Costa. Hizo lo propio en uno de sus primeros viajes monclovitas. Y debería hacerlo de nuevo, cuando su anfitrión luso se está resistiendo todo lo que puede a incrementar el gasto que para el equilibrio presupuestario supondría la reclamada actualización salarial de los profesores. Dentro de una semana puede costarle hasta el palacio de Säo Bento. Pero por experiencia bien sabe que el país crece gracias al férreo control del déficit público.

** Y para no ser monotemático. No parece muy de recibo que uno de cada tres alumnos (33 por ciento) de una Universidad pública abandone en los dos primeros años de carrera el grado elegido y que algo más de un 21 por ciento termine por dejar el sistema de enseñanza superior. En números redondos unos 125.000 estudiantes al año, lo que supone un gasto inútil de casi 1.000 millones de euros anuales para el Estado y las propias familias. Así lo estima el estudio U Ranking, promovido por la Fundación BBVA y llevado a cabo por el Instituto valenciano de Investigaciones económicas (IVIE), cuya séptima edición se ha hecho pública días atrás.

Carreras de Ingeniería y Arquitectura, que registran altas tasas de suspensos, llevan en un 36 por ciento a la desmotivación y abandono. Y en algunos centros superan el 40. En la Universidad privada, por el contrario, el abandono es menor (14,5 puntos menos que en las públicas), entre otras circunstanciasporque los alumnos no tienen tantos problemas de acceso, pueden escoger en mayor medida la carrera que quieren, por la cercanía con el profesor y por el más alto coste del grado. En las Universidades a Distancia la renuncia es de 6 de cada diez alumnos. Habría que darle una vuelta al tema.

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