Acotaciones


A

** ¿Tiempo de vacaciones o tiempo de huelgas? Una vez más hemos vuelto a lo de siempre: alud de paros en aeropuertos, estaciones de tren y puertos en fechas en que se registran importantes desplazamientos de viajeros, como es la Semana Santa. El caso es perturbar lo más posible.

Tal vez a los convocantes no les falten argumentos para sus reivindicaciones laborales, pero el ciudadano tiene también sus derechos y no ha de por qué pagar ni el oportunismo de unos ni la ineficacia de las empresas de turno que tantas veces llegan tarde a la negociación. Paros como los que nos ocupan y bloquean estos días no deberían ser posibles en tiempo de vacaciones y de descanso para esos miles de usuarios que bien se los merecen.

** No estuvo muy afortunada la Cofradía malagueña del Cristo de la Buena Muerte pidiendo a los líderes de los tres partidos de la derecha que no asistieran al espectacular desembarco por la Legión del Cristo de Mena en la mañana del Jueves Santo, para así evitar que el evento se convirtiera en eventual acto de campaña.

Con buena voluntad puede entenderse. Pero mejor hubiera sido haber cursado tal recomendación a todos los líderes nacionales y regionales que concurren a las elecciones y que también, por supuesto, están en campaña. La neutralidad de la Congregación y su no intencionalidad política hubiesen quedado más y mejor de manifiesto.

** Dice bien el hasta hace unos días presidente del Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG), Miguel Ángel Cadenas, al señalar que las causas de la llamada violencia machista, de género o doméstica –como se quiera- son tantas y tan complejas que la solución no puede estar sólo en la respuesta penal.

La verdad es que desde siempre o desde hace mucho tales violencias han existido, aunque no sé si con la intensidad de ahora. Desde su ámbito profesional los jueces poco pueden hacer, salvo aplicar la controvertida ley vigente, por muy disconformes que estén con ella. Pero el colapso de valores que de un tiempo a esta parte ha conocido y conoce la sociedad española bien puede estar en la raíz profunda de todo ello. ¿Cómo rearmarla? ¿Cómo luchar y construir contra corriente? No son empeños fáciles ni del corto plazo. Desde el ámbito social, además, faltan líderes morales.

** A este paso, escaches y acosos están empezando a tener notable incidencia en el ejercicio de las libertades cívicas. No deja de ser una anomalía democrática. Hay, sin embargo, importantes partidos nacionalistas y de izquierda que entienden que determinados políticos, como la cabeza de lista del PP por Barcelona, Cayetana Álvarez de Toledo, no deberían dar conferencias en Cataluña. O que el Partido Popular, Ciudadanos y Vox no tienen por qué aparecer por el País Vasco porque –dicen- van a provocar.

Hay que ser muy valientes para hacer frente a toda esa chusma. Gobierno y PSOE no ayudan. Creen que con un tuit de condena y una escueta declaración tardía de la titubeante ministra portavoz son suficientes. Pero el hecho de que a los propios diputados socialistas, por ejemplo, no se les mueva un músculo de la cara ante las injurias que en el Parlamento vasco reciben los cuerpos y fuerzas de seguridad del Estado es el mejor contraejemplo de teóricas solidaridades verbales. Por no recordar, claro está, el alegre brindis navideño de la dirigente socialista Idoia Mendía con Arnaldo Otegui, condenando en su día por terrorismo.

** De broma. La ocupación y colapso del madrileño paseo de la Castellana por cientos de taxistas en el verano de 2018 se ha saldado con una sola multa de 601 euros por incumplimiento de la ley reguladora del derecho de reunión. Una resolución del Ministerio de Política territorial y Función pública hace balance de los hechos y concluye que los taxistas no habían pedido permiso para manifestarse frente al Ministerio de Fomento. En total, 601 euros, cien mil pesetas, de sanción. Casi gratis total. Para qué andar perdiendo el tiempo con trámites legales.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar