Independentistas en Madrid

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El Ideal gallego

Catalunya Rádio y TV3 se burlan de la prohibición de la Junta Electoral Central de hablar de «presos políticos», «políticos en el exilio» y «juicio de la represión» -para calificar la vista que se desarrolla en el Supremo- por ser expresiones que vulneran la neutralidad informativa.

Es sabido que los medios públicos catalanes son una fábrica en la que se cultiva el odio a todo lo que suene a Estado español y de sus ondas salen a diario noticias falsas y tendenciosas para desacreditar a España “país atrasado del que hay que huir”. En  palabras de Kapunsciski, desde que TV3 y Catalunya Rádio están al servicio del poder político “la verdad dejó de ser importante para ellos”, pero su manipulación informativa es más indignante aún porque los pagamos todos.

Una de sus últimas frustraciones informativas se produjo en la manifestación independentista del 16 de marzo que recorrió las calles de Madrid bajo el lema “La autodeterminación no es delito” y “Democracia es decidir”, sin que el sectarismo de los informadores de esos medios pudiera aportar una sola imagen con incidentes. 

Claro que la autodeterminación no es delito, como no lo es conducir, siempre que se respeten las normas de tráfico. Es decir, la autodeterminación o la conducción -y todas las pautas de comportamiento social- exigen cumplir con la ley y la normativa que nos hemos dados. Igual que “democracia es decidir”, pero siempre dentro de la ley porque “la democracia y el principio de legalidad son inseparables”, dice Stéphane Dion, representante de Canadá ante la UE.  

Madrid demostró aquel día su capacidad de acogida y la percepción general es que los independentistas y sus medios públicos regresaron a Cataluña cabizbajos porque recorrieron las calles y pronunciaron sus consignas tan alto como quisieron.   

Tampoco pudieron internacionalizar “su conflicto” para seguir presentando a España como un Estado opresor que tiene presos políticos y no respeta derechos y libertades.  Una falacia desmontada por el hecho de que ellos pudieron manifestarse con sus consignas, incluso descalificando a la justicia española. 

En España no se persiguen las ideas. Se combaten los delitos que en el caso del independentismo son, presuntamente, la violación de la Constitución y la desobediencia al Tribunal Constitucional. El Tribunal Supremo emitirá sentencia en su día, pero antes de su veredicto, los independentistas comprobaron que el “Estado opresor” les trató como a ciudadanos libres. No lo contaron así Catalunya Radio y TV3.

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