El credo de Alberto Cortez

                                                     

Creo en ti, Alberto, espíritu inmenso, creador de afectos eternos.

Creo en las gentes da Punxín y de Rancul.

Creo en los gallegos anónimos,

crucificados por el esfuerzo de la vida, muertos en la distancia, sepultados en morriña,

pero que cada día resucitan en nuestros corazones y memorias.

Creo en las pequeñas cosas, en la sinceridad del verso y en su decir vibrante.

Creo en los emigrantes.

Creo en el intercambio de culturas y experiencias.

Creo en los seres humanos.

Creo en el cielo azul o nublado,

y en la tierra.

Creo en lo visible.

Creo en el sol y en la luna, en la lluvia, en el mar, en el viento, en los bosques y en cada árbol,

en el agua, en las piedras, en las semillas, en la labranza, en los frutales.

Creo en el cantar claro de las fuentes sin ideologías.

Creo en Prisciliano y en Borges, que alabaron a un dios desde la realidad.

Creo en los paisajes humanos enmarcadas en Pampa y en Galicia, sin más dogmatismos ni apariciones.

Creo en cuanto nos has cantado.

Creo en el arte y en la sinceridad creadora.

Creo en la pintura, en la escultura, en la música, en los libros, en la fotografía, en el cine.

Creo en casi todos los poetas y escritores.

Creo en ti, amigo Alberto, un ser hermano.

Creo en ti sin escenario, sin maquillaje, sin luces, sin poemas, sin canciones, porque cuando compones, cuando recitas, cuando cantas, eres un dios adorable y me haces mortal entusiasmado. Admirado podría no ser justo.

Creo na tú decir espontáneo, en tus risas.

Creo en el pan nuestro de cada día, compartido.

Creo en el esfuerzo, en el trabajo bien hecho, en el señorío de los humildes.

Creo en la poesía del corazón y en la cultura, creo en la palabra comprensible de nuestro bello idioma.

Creo en tú inmortalidad, querido Alberto.

Creo en quienes nos acompañan como hermanos. Estás en nosotros, siempre, por siempre, para siempre.

Creo nos buenos y en los generosos.

Y al gozar de tu amistad infinita creo en la suerte.

Creo en ti, Alberto, ser hermano.

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