Acotaciones

** La inefable ministra portavoz ya ha anunciado para el viernes que viene una nueva reunión del Consejo de ministros, con la consabida rueda de prensa posterior. Y como poniéndose la venda antes de la herida,  ha adelantado también que no habrá decretos-leyes a aprobar porque  no habrá tiempo para que sean convalidados por la Diputación Permanente. 

​Pero que uno sepa, no es imprescindible tener recurrir  a tan atípico procedimiento para seguir haciendo campaña electoralista con cargo a los fondos públicos. Bastan decretos y acuerdos ordinarios que el propio Gobierno aprueba y manda por sí y ante sí al BOE y a los grandes titulares periodísticos sin tener que dar cuenta a nadie. 

Fue, por ejemplo, lo que hizo el Consejo de ministros último: sin necesidad de decreto-ley alguno aprobó un paquete de medidas que incluye la estrategia nacional de pobreza energética 2019-2024; las condiciones de autoconsumo de energía eléctrica, y el plan para desempleados de larga duración, dotado éste con 1. 313 millones de euros en tres años, amén de inversiones en autovías en la zona de Valencia/Murcia que el ministro Ábalos le vienen como anillo al dedo.

Sólo en enero último Fomento sacó a concurso obras por 1.275 millones de euros, un importe que sextuplica al registrado en el mismo mes de 2018 y que equivale a más de un cuarto que en todo el año pasado. De momento, los decretos “sociales” aprobados en estas vísperas del 28-A han primado directamente a más de un tercio del censo electoral.

La fiebre legislativa y ejecutiva que ha invadido al Gobierno tiene evidente explicación. Es como si hubiese empezado a gobernar ayer, cuando en realidad lo hizo hace diez meses. Y el embolado económico se va a dejar a dejar a sí mismo o a terceros va a ser de órdago.

** Ni un superprofesionalizado gabinete de comunicación hubiera llevado a cabo una campaña mejor que la planteada por Ángel Hernández y su esposa María José Carrasco para la despenalización de la eutanasia. Realidad e imágenes dramáticas. Y desarrollo perfecto para una causa que han creído justa y necesaria. Descanse ella en paz. A él lo comprendo. Como diría el papa Francisco, quién soy yo para juzgarlo.

​Me pregunto, no obstante, cómo es posible que la doliente pareja haya soportado largos años de calvario sin haber tenido el beneficio de una residencia a cargo de fondos públicos, con  cuidadores especializados para ello y debidamente atendida no sólo desde el punto de vista médico. Ella y otras no pocas familias que en el duro silencio de cada día pasan por situaciones parecidas. Los cacareados servicios sociales de las distintas Administraciones han vuelto a fallar. 

​Mucho queda, en efecto, por hacer en el Estado social de Derecho que marca la Constitución.Teniendo como tenemos una población con muy alta esperanza de vida y un creciente colectivo de enfermos pluripatológicos y crónicos, la dependencia debería estar llamada a ser una de las atenciones prioritarias del sistema público. Los cuidados paliativos integrales, por ejemplo, no llegan ni al 50 por ciento de la población que los precisaría. Hablar así de legalizar la eutanasia es cuando menos prematuro, atrevido e irresponsable.

** Aquí, allá y acullá. Las llamadas cloacas del Estado siempre me han dado miedo. Son capaces de cualquier cosa. Sus perversidades de actuación parecen no tener límites. Esa es al menos la impresión que dejan cuando alguien levanta la menor punta de sus alfombras. Pero que los propios medios de comunicación entren en el  juego con pendrives, dossieres e informaciones que circulan de una redacción a otra, añade un punto más de preocupación. ¿A qué objetivos e intereses espurios están sirviendo? 

​Sirva de mal ejemplo el caso del alto cargo de Moncloa que ha dimitido tras haber sido relacionado con la llamada policía patriótica, el ex comisario Villarejo y la desaparición del móvil de Pablo Iglesias. El tal Alberto Pozas, director general de Información nacional en la Secretaría de Estado de Comunicación, fue durante diez años antes director de la extinta Interviú. Otro que cae y van…

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