Patrias

Siempre que les escucho hablar de las patrias siento zozobra. Para salvar a España, en 1936 Franco y los suyos provocaron una enfrentamiento que costó miles de muertes a aquella ciudadanía que amaba a España desde diferentes ópticas, ideas e ideologías. Y durante más de cuarenta años “por la gracia de Dios” -no logro saber qué deidad- mantuvieron oprimidos a una mitad de los españoles y españolas que sobrevivieron al conflicto.

Pero este, aún tan cercano, no fue el único que ensangrentó al territorio ibérico para redimirlo. Los carlistas, también con su Dios y su fe, se proponían salvar a aquella España de las manos de otros borbones, más o menos legítimos. Una disputa de familia convertida en guerras civiles “para salvar al pueblo”. Y más atrás, los cien mil hijos de san Luis, Isabel la católica contra la Beltraneja, la Inquisición contra judíos y moriscos, Pelayo contra los moros españoles… ¡Qué difícil y cruento resulta salvar a España!

Ahora, después de cuatro décadas en las que creíamos haber desterrado ese pensamiento mesiánico, absurdo, intransigente, monocolor y dictatorial, emergen nuevos salvadores de la patria, defensores a ultranza de la unidad territorial del Estado desde la cerrazón y la imposición manu militari. Y sorprende escuchar a algunos comentaristas y politólogos reivindicarlos como elementos de paz y de orden. En la balanza pública, frente a ellos levantan la voz quienes consideran a las nuevas fuerzas de pensamiento totalitario como simples reductos del franquismo.

Los primeros son vulgares propagandistas del arcaísmo. Los segundos yerran al darles una filiación equivocada aunque tenga parecidos evidentes. La irrupción de Vox, la extrema derechización del PP-Casado y los tic autoritarios de Cs ni son una casualidad, ni un simple brote salvador frente al problema catalán y el socialismo redistributivo “que condenan a España”. Es una cuestión educacional, de interpretación de la historia y de intereses económicos de profundas raíces insolidarias.

En ese concierto, no es una eventualidad que Vox reclute militares en la reserva, tienen una clara intención por mostrarse como “fuerzas de orden y mano dura”. No es circunstancial que PP-Casado y Cs-Rivera quieran imponer en Cataluña el artículo 155 de modo permanente, probablemente inconstitucional, condenando el diálogo democrático. ¿Nos están proponiendo una filosofía gubernamental al estilo de la dictadura de Primo de Rivera o incluso algo más duro?

Completan el cuadro del drama en el extremo norte. Allí tenemos a los salvadores de su patria chica. Los redentores de Cataluña, a la que han dividido en dos, enfrentando a la ciudadanía, de momento en manifestaciones incruentas. El Gobierno de la Generalitat se empeña en gobernar solo para sus votantes, en identificarse únicamente con su credo independentista, en salvar a Cataluña por el camino de la destrucción de la convivencia. Magnifico parecido -en mentiras, propuestas, proclamas e intereses- con los de la triple alianza de las derechas nacionales, con la dialéctica de “la reconquista”, del socorro salvador, de la defensa del país… Prestemos atención y valoremos cada discurso porque los conceptos no son siempre inocentes y menos en boca de los salvadores de la patria.

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