Acotaciones

A

** Si Quim Torra, su Gobierno y sus golpistas hubieran puesto en mejores empeños toda la imaginación, flexibilidad y rapidez de que han hecho gala en llamada guerra de los lazos, otro gallo le cantaría a Cataluña. La inversión extranjera, por ejemplo, hubiera sido muy superior a los 2.985 millones de euros atraídos el año pasado y mucho más próxima a los 39.825 millones de Madrid.

Pero han preferido perder la cabeza y el tiempo jugando al ratón y al gato con los poderes e instituciones centrales, Junta Electoral (JEC) incluida. No parecen darse cuenta de que, al final, se topan con la Justicia, ante la que nada vale su sucesión de mofas, argucias y ocurrencias. ¡Qué manera de hacer el ridículo!

Sin embargo, tan grave o más me parece la reacción de Pedro Sánchez con su elemental respuesta de que haría lo que al respecto determinara la JEC. ¡No faltaría más! Ni una palabra de reproche, ni una apelación al cumplimiento de la ley y a la lealtad constitucional. Todo, poco y muy suave.

¿Qué espera todavía de ellos el presidente del Gobierno, visto como lo han dejado en la estacada hasta el punto de haber tenido que dar por terminada la legislatura? Tal vez esté pensando en el 29 – A; es decir, en el día siguiente de la jornada electoral, por si le siguen siendo necesarios para no salir de Moncloa. Muy probablemente.

** Quiero pensar que a partir de ahora los independentistas acudirán ya a tertulias y programas de TVE sin el lazo amarillo con que por sistema han venido compareciendo. Porque, que uno sepa, Prado del Rey es también de alguna manera espacio público. Al menos tiene la obligación de respetar y hacer respetar la neutralidad electoral.

** Cuando hace seis semanas comenzó en el Supremo la vista oral contra los golpistas catalanes, muchos lo celebraron con aquello de que, por fin, había llegado la hora de la Justicia. Y así está resultando. Al menos, el tópico del carácter no violento del independentismo está siendo demolido por los testimonios de aquellos que a pie de obra hubieron de hacerle frente. Lo celebro especialmente por ellos: por los miembros de los cuerpos y fuerzas de seguridad que sufrieron en silencio y profesionalidad agresiones, insultos y vejaciones sin cuento. Diga lo que diga en su día la sentencia, de su ejemplar actuación habrá quedado constancia para general reconocimiento y memoria.

** No ha estado nada mal el apercibimiento que la JEC se ha visto obligada a hacer a toda una vicepresidenta del Gobierno, la gloriosa Carmen Calvo, por el uso de su cuenta oficial de Twitter para atacar a la oposición y utilizarla como herramienta de campaña. Y es que no se paran en barras y no se ponen colorados por nada. Tampoco –es cierto- la opinión publicada los aprieta demasiado.

Lo digo porque aprovechan hasta las larguísimas e insufribles exposiciones de motivos de los decretos leyes que llevan al BOE. En una de ellas -lucha contra la precariedad laboral- se dice que la crisis económica no fue más que un “pretexto” para practicar los reajustes que en 2012 hizo el Gobierno Rajoy, cuando el país estaba al borde de la quiebra que ellos habían dejado y la troika estaba a punto de desembarcar en Barajas. Se acuerdan de lo que quieren.

** Como no hay mal que por bien no venga, la habilitación de la Diputación Permanente del Congreso para convalidar decretos leyes y hasta para tramitarlos como proyectos de ley ordinarios, ha hecho pensar a más de uno en que si con sus 65 miembros es posible un funcionamiento prácticamente normal de la Cámara, para qué andar movilizando durante cuatro años, semana tras semana, a los 350 del Pleno. Hasta se podrían ahorrar algunos buenos dineros.

Con todo, no sé cómo encajan tales y tantas facultades cuando ella está configurada en la Constitución como un órgano de guardia para asegurar un mínimo de continuidad en la actividad parlamentaria.

Y dicho de paso, tampoco entiendo mucho que alguno/a que ha renunciado por motivos políticos a ir en las candidaturas del PP siga formando parte de la Permanente a propuesta del PP. A lo mejor le haría falta algo más de coherencia.

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