Acotaciones

** Quiero pensar que Pablo Casado habrá sacado varias lecciones o conclusiones de la ofensiva sufrida a raíz de su propuesta sobre las emigrantes ilegales que den a sus hijos en adopción. Y es que habida cuenta de la rapidez con que corre la información en los muchos formatos posibles y de la frecuencia con que se copian unos a otros sin acudir -¡con lo fácil que es hoy!- a la fuente de la noticia, un error o mala redacción del primer medio que la saca a la calle – cual ha sido el caso- puede derivar en toda una tormenta política. Y lo que en realidad era una medida para protección de la embarazada se convirtió en una “propuesta escandalosa de papeles a cambio de bebés”·
Así las cosas, el PP no puede tardar cinco días en salir al paso con contundencia pública de una tergiversación de la que él es sujeto involuntario y paciente. Pero ya se sabe que la comunicación no es su fuerte. Por eso –creo-, habrá de presentar más matizadas sus ofertas programáticas y, sobre todo, reaccionar con mucha mayor diligencia si es que no quiere seguir viéndose masacrado en las redes sociales, en no pocos medios y en las tribunas políticas. Y mucho más en tiempo electoral.
Hasta Ciudadanos ha tenido abogados mediáticos de relieve en el pretendido pucherazo de las primarias de Castilla y León. Nada digamos del Partido Socialista. Pero el PP habrá de ser consciente de que a él nadie le va a echar una mano, sino todo lo contrario. Lo estamos viendo estos días a propósito de las listas electorales. Según alguno de esos que reparten lecciones de ética periodística, lo que han hecho con ellas otras fuerzas políticas se llama “renovación”; lo que ha hecho el PP, “depuración”.

 

** Cuando la vicepresidenta Calvo comparece los viernes para dar cuenta de lo tratado en el Consejo de ministros, malo: Franco habemus. Y es que a falta de decreto ley que echarse a la boca, el asunto de la exhumación de los restos del que fue jefe del Estado les da mucho juego para seguir ocupando protagonismo. Mejor que de viernes sociales habría que hablar de viernes de campaña electoral.
Muy comprensiva ella, ha avanzado que si la exhumación y posterior reinhumación llegan a producirse, se respetará el derecho de los familiares a estar presentes si lo desean y a que organicen una ceremonia acorde con sus preferencias religiosas. Eso sí: habrá de ser “breve e íntima”. Hasta en eso se mete la vicepresidenta. No se permitirá el acceso a medios de comunicación.

 

** Muchas vueltas anda dando la precampaña en torno el voto útil en las treinta y tantas circunscripciones electorales que reparten cinco o menos escaños. Se da por supuesto que PP y PSOE serán los más votados y quienes se llevarán los mejores cocientes que la ley electoral establece para la adjudicación. Pero ¿y si no es así? ¿Y si se produce algún sorpasso fuera de previsión? ¿Y si Vox, por ejemplo, se mete con fuerza en el pelotón de cabeza? ¿Qué sería incluso del tercer clasificado?

 

** Terrible caso el de los niños de Godella. Y no sólo por las tristes circunstancias materiales de todo tipo que lo han rodeado, sino especialmente porque se trataba de un asunto harto conocido entre los vecinos de la zona, Policía, jueces y servicios sociales del Ayuntamiento y de la Generalidad valenciana.
¿Cómo ha sido posible, pues, que a pesar de los esfuerzos, entre otros, de la abuela materna, los pequeños siguieran estando en manos de unos padres con tales y tantos antecedentes policiales y psiquiátricos, hasta derivar en la tragedia en que ha devenido? ¿Para qué han servido un Ayuntamiento (Compromís) y una comunidad autónoma (PSOE/Compromís) llamados a haber hecho algo que lo evitara? ¿Para declarar días de luto oficial y sacarse compungidos la foto de turno ante la fachada de las correspondientes instituciones? ¿Nadie va a dimitir, como ellos habrían exigido a terceros; sin ir más lejos, al PP, ganador de las elecciones, pero desalojado del Consistorio por una alianza de izquierdas que presume de sensibilidad social?

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