Pena de prisión por abofetear a un hijo que no quería ducharse

La Audiencia Provincial de Pontevedra ha confirmado la condena de prisión de dos meses con una orden de alejamiento por un delito de maltrato que un juzgado impuso a una mujer por abofetear a su hijo, de 10 años, cuando él se negó a ducharse. La pena de prisión ha sido sustituida por una pena de trabajos en beneficio de la comunidad, conforme al artículo 71 del Código Penal.

Ya se han producido otras condenas a padres por dar una bofetada correctora a sus hijos. Por poner un ejemplo, se puede decir que la Audiencia Provincial de Murcia confirmó la sentencia de un Juzgado de lo Penal que condenó a 56 días de trabajos en beneficio de la comunidad a un hombre que golpeó en la cara a su hija porque no hacía los deberes.

Hay que tener presente que, actualmente, se están debatiendo los límites en la educación de los hijos menores de edad. El artículo 154 del Código Civil establece que los padres deben velar por sus hijos, tenerlos en su compañía, alimentarlos, educarlos y procurarles una formación integral, pero no recoge lo que se conocía como derecho de rectificación de los padres, que, hasta la Ley 54/2007, se encontraba en ese precepto al establecer que “Podrán también corregir razonable y moderadamente a los hijos”, pero ese inciso se suprimió por la posibilidad de que la facultad de corrección moderada que hasta ahora se reconoce a los padres y tutores pueda contravenir el artículo 19 de la Convención sobre los Derechos del Niño de 20 de noviembre de 1989.

Sería necesario recuperar el derecho de corrección de los padres sobre los hijos, ya que el mismo no se oponía al artículo 19 de la Convención sobre los Derechos del Niño. Ese precepto indica que “Los Estados Partes adoptarán todas las medidas legislativas, administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger al niño contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual, mientras el niño se encuentre bajo la custodia de los padres, de un representante legal o de cualquier otra persona que lo tenga a su cargo”, pero el riesgo de abuso de las facultades de corrección no debió justificar su supresión, pues de muchos derechos se abusa y no por ello hay que eliminarlos.

Instaurar nuevamente el derecho de corrección de los padres es una buena idea que podría aplicarse implementando medidas adecuadas para evitar los abusos en el ejercicio del mismo derecho. De esa manera, se podría fortalecer la formación como personas de los hijos, pues resultan alarmantes los defectos de conducta que se están notando cada vez más en los jóvenes.

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