Ingresa en prisión la madre de los niños asesinados en Valencia

 

El magistrado titular del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 4 de Paterna, que se encontraba de guardia el día que la Guardia Civil halló los cadáveres de los los niños asesinados en Godella, ha decretado el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza de la madre. El juez se ha desplazado al Hospital de Llíria para tomar declaración a María G. M., de 28 años de edad, y media hora después ha salido del centro hospitalario para regresar al juzgado de Paterna. La fiscal y las dos abogadas defensoras también han acudido a la comparecencia. La madre de los menores ha sido trasladada sobre las 12.40 horas al módulo de enfermería del centro penitenciario

La madre confesó ante la Guardia Civil que había enterrado los cadáveres, pero manifestó que ella no propinó los golpes a sus hijos, un bebé de cuatro meses y su hermano de tres años y medio, junto a la piscina de la parcela donde vivía la familia. Según la primera versión de la mujer detenida por el doble infanticidio, los menores ya estaban muertos cuando los encontró con fracturas craneales detrás de la caseta en ruinas.

La joven realizó estas declaraciones a última hora de la tarde del jueves cuando colaboró con los agentes del Grupo de Homicidios y les indicó el lugar exacto donde estaban las dos fosas. Horas después, María recibió atención médica en Hospital La Fe y luego fue trasladada a la Unidad de Psiquiatría del Hospital de Llíria, donde fue reconocida por un forense para determinar su estado mental. Mientras la madre de los niños seguía hospitalizada, el juez también decretó el ingreso en prisión provisional, comunicada y sin fianza del padre, Gabriel Salvador C. A.

Tras las investigaciones del Grupo de Homicidios de la Guardia Civil, el magistrado atribuye dos delitos de asesinato tanto al padre como a la madre, que se acogieron a su derecho a no declarar tras seguir los consejos de sus abogadas. Durante los primeros interrogatorios para tratar de averiguar dónde estaban los niños, María realizó varias declaraciones de forma espontánea en las que insinuó que su marido sabía dónde se encontraban los menores.

Sin embargo, la joven luego manifestó en la habitación 211 del Hospital valenciano de Llíria que Dios le había ordenado que matara a sus hijos. Después de estas dos versiones, la comparecencia de María ante el juez parecía clave para determinar el grado de participación de Gabriel en los trágicos hechos.

 

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