El caso Diana Quer llega a su fín

El Juzgado de Instrucción nº1 de Ribeira ha dado por finalizada la investigación relativa a la desaparición y muerte de Diana Quer. Una vez que se han recibido los informes pendientes, el magistrado instructor da por practicadas todas las diligencias de investigación necesarias, por lo que ha dado traslado a las partes a través de una providencia para que insten lo que estimen oportuno respecto a la apertura del juicio oral, formulando escrito de conclusiones provisionales.

Anticipándome a las posibles preguntas, el siguiente paso en el procedimiento sería la convocatoria de la audiencia preliminar, que se recoge en el artículo 30 de la Ley del Jurado, y para la que no hay fecha.

La joven, de 18 años, desapareció el 22 de agosto de 2016 y su paradero fue desconocido durante 497 días, hasta el hallazgo de su cadáver el 31 de diciembre de 2017 tras la confesión del criminal José Enrique Abuín Gey, apodado el Chicle y de 41 años, vecino de Taragoña.

El caso fue objeto de una fuerte cobertura mediática, especialmente en las primeras fechas posteriores a la desaparición y nuevamente dieciséis meses después con el hallazgo del cadáver tras la detención del principal sospechoso del asesinato, quien confesó los hechos y señaló el lugar en el que había ocultado el cuerpo.

Diana María Quer López-Pinel, residente en Pozuelo de Alarcón (Comunidad de Madrid) que veraneaba junto a su madre y su hermana en la localidad coruñesa de Puebla del Caramiñal (Galicia).​ La noche de los hechos asistió a las fiestas de O Carme dos Pincheiros de la localidad, y tras varios intercambios de mensajes en WhatsApp con su madre y amigos se perdió su rastro sobre las 02:43.

Investigación

La Guardia Civil asumió la investigación del caso y tras dos meses de búsqueda infructuosa de alguna pista en la localidad y en todos los municipios de la ría de Arosa, el único indicio procedía del rastreo de la señal telefónica del móvil de Quer en la noche de los hechos. La señal del teléfono se perdió en los alrededores de la localidad de Taragoña (Rianxo) en la noche de los hechos. Un mariscador encontró un iPhone 6 en el mar el 28 de octubre de 2016 junto al puerto de Taragoña, que resultó ser el de Diana. Ante el estancamiento en el caso, en abril de 2017 el juzgado n.º 1 de Riveira decretó su archivo provisional.

La Guardia Civil interrogó a unos doscientos sospechosos en el entorno de la comarca de Arosa, principalmente por algún historial delictivo previo relacionado con agresiones sexuales o narcotráfico. El listado se fue acotando hasta reducirlo a unos ochenta, pero sin llegar a practicar detención alguna.

El caso se reabrió a raíz de un suceso en la madrugada del 25 de diciembre de 2017, cuando se produjo una denuncia de una joven en la localidad coruñesa de Boiro, también en el entorno de la ría de Arosa. Una chica de 18 años denunció que un hombre había intentado agredirla sexualmente y secuestrarla, intentando forzarla a que se metiera en el maletero de su coche amenazándola con un cuchillo. Los gritos y la resistencia de la mujer, llamaron la atención de varios vecinos, que acudieron al lugar, provocando la huida del agresor en su vehículo.

La descripción que la mujer dio del agresor encajaba con la de un hombre llamado José Enrique Abuín Gey, y uno de los inicialmente sospechosos interrogados por la Guardia Civil. Abuín tenía antecedentes penales por narcotráfico, habiendo estado en la cárcel en 2007. También constaba contra él una denuncia por agresión sexual efectuada por la hermana gemela de su esposa, que fue posteriormente retirada.

En este nuevo contexto, se procedió a interrogar a la esposa de Abuín, Rosario Rodríguez, quien había sido ya interrogada en las fases iniciales del caso Quer y negó en su momento que Abuín hubiera salido de casa en la noche del 22 de agosto de 2016, pues había estado con ella. La sospechas de los investigadores con respecto a la posible implicación de Abuín en el caso Quer terminaron por provocar que Rosario Rodríguez se retractara de aquella declaración en el nuevo interrogatorio, dejando a Abuín Gey sin coartada.

Abuín fue detenido en el cuartel de Lonzas el 29 de diciembre y trasladado a los Juzgados de Ribeira. En el nuevo interrogatorio a Abuín Gey realizado el 30 de diciembre, y viéndose sin coartada, este terminó por admitir ser el responsable de la desaparición y muerte de Diana Quer tras un atropello accidental, según dijo. El 1 de enero, el Juzgado de Instrucción número 3 de Ribeira decretó su prisión provisional incomunicada y sin fianza, ingresando en la cárcel de Teixeiro (A Coruña).

En una segunda versión, afirmó que él fue quien mató a Diana Quer después de meterla a la fuerza en su coche aquella noche de agosto. Confesó que la maniató para introducirla en el vehículo, pero que como una vez dentro la joven no dejaba de resistirse, la acabó estrangulando. Su relato ante los agentes incluyó el lugar donde escondió el cuerpo, en un pozo en una nave industrial abandonada de la parroquia de Asados, en Rianxo, a unos 20 kilómetros de donde se perdió el rastro de Diana Quer la madrugada del 22 de agosto de 2016.

El cuerpo estaba atado de hombros y cadera con ladrillos, sumergido en agua dentro de un pozo en el suelo de cemento del almacén y cubierto con una chapa metálica. El hallazgo se produjo sobre las seis de la mañana del 31 de diciembre en la inspección de la nave en la que estuvo presente Abuín. La nave abandonada se encontraba a unos 200 metros de la casa familiar del criminal.

Tras ser trasladado desde la cárcel de Teixeiro, la junta de tratamiento de la prisión pidió su traslado a la prisión pontevedresa de A Lama por razones de seguridad del interno, ante las amenazas de otros presos procesados por narcotráfico en el que Abuín se había visto envuelto en el pasado. El traslado se efectuó el 10 de enero,​ pero poco tiempo después se solicitó un segundo traslado por los mismos motivos de seguridad y a un centro penitenciario fuera de Galicia.

Repercusión mediática

Al igual que en otros sucesos anteriores, como el crimen de Alcácer, el tratamiento mediático del caso ha recibido severas críticas por quienes consideran que los medios estaban más interesados en la búsqueda del morbo que en proporcionar información.​ Dichos críticos consideran que la prensa se extendió en exceso en aspectos que resultaron no tener relación con la muerte de Quer, como las relaciones de sus padres, el comportamiento de su hermana o su actitud con los chicos.​ Desde una óptica feminista, también se ha criticado lo que ellos entienden como una tendencia machista por parte de los medios a tratar de vincular la muerte de Diana Quer con su vestimenta, el divorcio de sus padres o su comportamiento con los hombres.

 

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