Estaban allí para contarlo

El miércoles pasado cinco oradores, con el editor y el presidente de la Xunta, presentaron el libro Los periodistas estábamos allí para contarlo en el que una pléyade de periodistas y fotoperiodistas -cinco gallegos-, testigos directos de la Transición española, rememoran en crónicas breves aquellos años, tan intensos y apasionantes como convulsos. Ellos publicaron entonces noticias veraces y opiniones independientes que mantuvieron informados a los ciudadanos sobre aquella etapa que hoy es uno de los capítulos más brillantes y exitosos de la historia de España.

Estos ciento cincuenta “notarios de la actualidad” estaban allí y, con la perspectiva de cuatro décadas, recuerdan en este libro como fue aquel proceso político “de la ley a la ley”, en palabras de Torcuato Fernández Miranda, un cambio sin rupturas que permitió alcanzar los acuerdos necesarios para recuperar derechos y libertades, la reconciliación de los españoles y alumbrar la etapa de mayor bonaza política, económica y social de nuestra historia.

Thomas Jefferson decía que prefería tener prensa sin Gobierno que Gobierno sin prensa, sabedor de que sin una información plural e independiente no es posible conquistar las libertades. Ese era el objetivo de estos periodistas “pedagogos de la libertad”, calificativo acertado del presidente de la Xunta, que fueron el contrapeso del poder y de los políticos, y en este libro singular reviven experiencias, anécdotas y chascarrillos. Sin ellos la propia Transición no sería posible o sería distinta.

Si las nuevas generaciones de políticos y de ciudadanos leen este libro -y deberían hacerlo- comprobarán que la Transición, que algunos vituperan, no fue un contubernio entre franquistas recalcitrantes y políticos mediocres. La Transición es la historia de una dura lucha librada por los políticos en el Congreso, los trabajadores en las empresas, los profesores y estudiantes en las universidades y toda la sociedad en las calles para conseguir la democracia, un esfuerzo titánico de todos que también tuvo que superar la sinrazón del terrorismo para construir una España nueva.

Por muy diferentes ideas que defiendan, cuiden el legado de la Transición, decía Santos Juliá al recoger el Premio Francisco Umbral 2017. Con ella llegó la libertad que deberíamos mimar porque, dice el director de El Progreso en su crónica, “es el valor sobre el que se sustentan los demás que nos hacen civilizados”. Cuidémosla.

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