Dos acciones judiciales por violencia machista en Galicia

La sala de lo Civil y Penal del TSXG ha confirmado la pena de seis años de cárcel a un hombre que abusó sexualmente de una amiga en agosto de 2016 cuando se encontraba inconsciente tras haber consumido alcohol en una romería de A Estrada. El tribunal, al igual que la Audiencia Provincial de Pontevedra, considera probado que el sospechoso y otras dos personas acompañaron a la víctima a su casa cuando se sintió indispuesta “hasta el punto de perder el conocimiento”.
Poco tiempo después, el acusado, que sabía que la mujer estaba sola y que la puerta no había quedado cerrada con llave, volvió al domicilio “con el propósito de satisfacer sus instintos libidinosos”. Una vez allí, la ayudó a quitarse la ropa, la metió en la cama, se acostó con ella y la violó. La mujer, según la sentencia, se encontraba en un estado de “inconsciencia”, por lo que no pudo oponer resistencia. La víctima recobró el conocimiento cuando el acusado la violaba.
Los magistrados destacan en la resolución la “plena credibilidad” de las declaraciones de la mujer. “No nos hallamos ante un testimonio de cargo vago o impreciso”, señalan, al tiempo que lo califican de “persistente, detallado, razonable, lógico y sincero”. De hecho, subrayan que es “sincero hasta el punto de llegar a reconocer que el acusado no la golpeó en momento alguno y que no la sujetaba”.

 

ABUSO DE UNA NIÑA

 

La Sala de lo Civil y Penal del TSXG ha desestimado el recurso presentado por un condenado por la Audiencia Provincial de Pontevedra a dos años de cárcel y a cinco de libertad vigilada por cometer un delito de abuso sexual sobre menor de 16 años. El tribunal, al igual que en la sentencia de instancia, considera acreditado que el acusado, de 76 años, abordó a una niña de 12 años el 25 de mayo de 2017 en el baño de mujeres de un bar de A Lama, la besó dos veces en la boca y le tocó las caderas. Después, le dio dinero y le pidió que no dijese nada a nadie.

El TSXG rechaza que los hechos sean constitutivos de un delito de coacción leve, como reclama el imputado. Los jueces subrayan que, a pesar de que el tocamiento en la cadera fue “rápido y fugaz”, el “ánimo lúbrico” con el que actuó el sospechoso es “obvio” y va “mucho más allá de la mera intromisión en la intimidad, si es que esa clase de intromisiones pueden tener otra finalidad, lo cual es muy discutible”. El tribunal también señala que si bien la entidad física del tocamiento “no fue intensa”, sí lo fue la del beso. El TSXG recalca en el fallo que la víctima fue “una niña cuya indemnidad sexual es un bien jurídico protegido en el delito imputado”.

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