Acotaciones

El Tribunal Supremo se plantea conceder a los golpistas catalanes una semana o varios días de aclimatación en las cárceles madrileñas  antes de que comience el juicio por el referéndum ilegal del 1 de octubre. Se trataría de trasladarlos unas jornadas antes de lo habitual para que se vayan familiarizándose con el nuevo entorno.

No va muy descaminada la idea. Porque después de su larga y feliz estancia en Lledoners donde se han movido a sus anchas, recibido toda clase de visitas, concedido entrevistas sin cuento y hasta negociado los presupuestos generales del Estado con el enviado especial Pablo Iglesias, verse de nuevo en una prisión normal les tiene que suponer un shock tremendo. Conviene, pues, irse acomodando.

___

Es de esperar también que con ocasión de la vista oral los medios nos ofrezcan de los golpistas procesados unas imágenes más en consonancia con los hechos por los que son juzgados. Lo digo porque hasta ahora los hemos visto casi en  exclusiva como un grupo de amigos alegres y desenvueltos que caminan por una calle camino de no se sabe dónde, muy del comienzo del procedimiento.

Pero como juzgados como lo van a ser por un supuesto delito de rebelión y sedición, no estaría mal volver a rememorar, por ejemplo, a los Jordis subidos a los jeeps de la Guardia Civil arengando a las masas en el cerco que hicieron a la Consejería de Economía. O las tomas televisivas de aquellas urnas que llegaban a los supuestos colegios electorales del 1-0 ya repletas de votos. O los acosos sufridos por las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado en los hoteles donde se alojaban.  

___

A la hora de marcar distancias políticas resulta imprescindible hacerlo en primer lugar en el ámbito de las ideas. Pero no sólo. Hay que ser también cuidadosos con no asumir el lenguaje del adversario. Me lo han recordado estos días los debates en el Parlamento andaluz. Y es que, por ejemplo, no se entiende mucho que el llamado lenguaje inclusivo (todos/todas y similares) impuesto por la izquierda sea empleado también por la derecha en aras, supongo, de lo políticamente correcto. Porque desde el punto de vista gramatical y académico es, además, un absurdo.

___

No sólo es Extremadura la comunidad donde el servicio ferroviario en curso deja tanto que desear. En Soria ha habido también días atrás fuertes protestas ciudadanas por la precariedad de sus infraestructuras de comunicación. De Teruel, no digamos. Y de mi Ávila natal es de recordar que se ha quedado prácticamente sin trenes desde que el tráfico ferroviario del norte y oeste del país, que antes pasaba por la ciudad de las murallas, ha sido metido por Segovia para aprovechar las posibilidades de la alta velocidad.

El AVE ha acaparado las inversiones de estos últimos años, en detrimento del tren convencional. Unos, nada. Y otros, tanto, como una vez más, Cataluña, que tiene todas las capitales de provincia conectadas por la alta velocidad. El gobierno Sánchez ha anunciado que habrá una “reorientación” de las políticas en este ámbito. Habrá que ver si es de verdad.

Es necesarios estar conectado para escribir un comentario Conectar