Que hablen de mi aunque sea mal

Tras tomar posesión como director de TVE en Galicia la primera visita protocolaria que hice fue a Manuel Fraga, presidente de la Xunta. Recuerdo muy bien sus “recomendaciones”, entre las que destaco:

– Le agradecería que en el Telediario nacional saliese algo más de Galicia que las noticias relacionadas con el narcotráfico y los sucesos.

La verdad que en aquella época, a principios de los noventa, a cualquier gallego le podría parecer que había cierto interés por mostrar un país en negro… pero nada más lejos de la realidad. Al margen de la profesionalidad de los periodistas de TVE, al frente de los informativos estaba la inolvidable María Antonia Iglesias, ourensana de pro, nicrariense de adopción y para sumun amiga personal de Fraga.

Ocurría entonces que el narcotráfico estaba de moda tras la Operación Nécora puesta en marcha por el juez Garzón en junio de 1990 y entre detenciones, juicios y aprehensiones el tema resultaba de gran interés.

Ocurrió lo mismo en 2018 pero por un motivo bien diferente: la ficción televisiva nos devolvió a la actualidad aquellos tiempos y todos los medios fueron a remolque de “Fariña”, estupenda serie protagonizada por actores gallegos y dirigida por un coruñés, Carlos Sedes. Su éxito fue extraordinario.

Esta producción, como bien sabéis, rescató del olvido a “la generación perdida” y volvieron al primer plano de la actualidad los cabecillas de aquella lacra social, que aún no ha sido extinguida de la costa gallega, pero que en ningún caso anda por los niveles del siglo pasado.

Eso sí, los espectadores –que ya tenían olvidada la asociación entre las rías y el narcotráfico- recuperaron la memoria, le añadieron al asunto un punto imaginativo y por eso la comarca de Arousa vuelve a ser la Sicilia española, para cabreo generalizado de los políticos de la zona y con gran alegría por parte de los empresarios relacionados con el turismo porque ellos bien saben lo que significa aquel refrán, “que hablen de mí aunque sea mal”.

El turismo aumentó un ocho por ciento en todas las poblaciones de Arousa y a la Illa ya le llaman la Ibiza gallega. Ocurre que desde el resto de España nadie siente temor o desprecio por una comarca tan bella. Nadie asocia con el peligro o la maldad la zona más visitada de Galicia. Al contrario, los turistas y veraneantes sienten mucha curiosidad por estos escenarios y la ficción televisiva les ha añadido alicientes. Es más, uno de los grandes negocios del verano en la ría de Arousa fue la “ruta de la fariña en planeadora”.

Así que, los que estáis preocupados por la mala imagen que pueda adquirir Galicia en los medios audiovisuales por estas producciones pedid que vengan a rodar más a menudo grandes series estatales, aunque hablen de crímenes. No olvides que allá donde Agatha Christie situó la acción de sus novelas le están profundamente agradecidos.

Por cierto, me extrañó que en “Fariña” no se hablase de Pablo Vioque, un abogado de narcotraficantes, bien relacionado con la clase política de los ochenta y los noventa, que terminó dedicándose al “negocio” de la cocaína, por el que fue condenado a prisión y del que nadie sabe actualmente en donde está. Algunas informaciones -no sé si dignas de crédito- le situaban la última vez en Canadá, en donde se habría refugiado con otra identidad y un cambio de rostro mediante cirugía.

Vioque sí tendría muchas cosas que contar si se aviniera a una entrevista. Mucho más que Bárcenas. Entre otras cosas, a que partidos “subvencionaban” los narcotraficantes que se dedicaban a la “fariña”.

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