Movilizaciones contra el cierre de Alcoa en A Coruña y Avilés

Marcos Fernández Mortera es uno de los más de setecientos trabajadores -entre las plantas de la multinacional aluminera de Asturias y Galicia- que ven peligrar su puesto de trabajo. Por eso salió a la calle, una vez más, para urgir la intervención del Gobierno estatal. No lo hizo solo: alrededor de 2.000 personas se unieron a la marcha reivindicativa que partió de la fábrica de San Balandrán y concluyó pasado el mediodía en la Plaza de España de Avilés. «Sin apoyo del gobierno estamos jodidos», exclamó.

En el epicentro avilesino, la alcaldesa, la socialista Mariví Monteserín, apretó las tuercas a los suyos. Pidió al Gobierno de Pedro Sánchez que estudie la posibilidad de intervenir temporalmente la empresa Alcoa ante los constantes «incumplimientos» por parte de la compañía, hasta desarrollar un nuevo proyecto privado. Instó, además, a que se analicen sanciones e indemnizaciones por todo «el chantaje» al que ha sometido a los trabajadores, a la comarca de Avilés y a los distintos Gobiernos estatales desde el año 2014. «Cada día estamos más cargados de razones para luchar. Hay una circunstancia, y es que la empresa no quiere continuar con el negocio pero quiere hacer un cierre en diferido. Lo que pedimos a la empresa, también el Ministerio, es tiempo, unos seis meses. Y una empresa que no ha cumplido nada de lo que estaba acordado en las cláusulas de venta no puede dejar tirada a la gente de esta comarca», aseveró la Alcaldesa.

Las palabras de Monteserín no cayeron en saco roto. Desde la multinacional se apuraron en aclarar que «Alcoa ha cumplido con todos los compromisos contraídos con la SEPI (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales)». Una portavoz de la aluminera subrayó que Alcoa ha estado siempre abierta a la venta de las plantas. Sin embargo, puntualizó, «no se ha presentado ninguna oferta en los últimos meses y el Gobierno tampoco nos ha informado de que haya ninguna oferta específica». «Alcoa continua con el firme compromiso de trabajar en la mesa de negociación presentando propuestas para alcanzar el mejor resultado posible para todas las partes», dijeron. Ayer, en Avilés, la sociedad exigió que se pase de las palabras a los hechos. Alcoa representa en buena medida el «corazón» industrial de la comarca. La media edad de los trabajadores que ven peligrar su pan es de 39 años.

La marcha comenzó alrededor de las once de la mañana en la portería de la fábrica avilesina con la quema de palés y monigotes con la cara, entre otros altos cargos de Alcoa, del presidente de la multinacional en España, Rubén Bartolomé. A él fueron algunos cánticos reivindicativos: «Bartolo dimisión, si no irás al paredón».

El presidente del comité de empresa de Alcoa en Avilés, José Manuel Gómez de la Uz, exigió en este marco al Ministerio «una garantía industrial». «Esto no lo puede pilotar Alcoa. Queremos la fábrica entera, no a cachos», sentenció en respuesta a la propuesta de la multinacional de dejar operativas las fundiciones de Avilés y La Coruña, mantener doscientos puestos de trabajo y abrir un periodo de venta hasta junio. Advirtió también de que para los trabajadores el martes, cuando concluye el periodo de consultas del ERE de extinción, es otro día de lucha, pero no el último. «Vendremos a la fábrica el martes, el miércoles… y a ver quién tiene narices a cerrarnos», espetó poco antes de que partiera una marcha de unos cinco kilómetros en la que participaron sindicalistas, políticos de toda sigla y muchos vecinos.

Juan Carlos López Corbacho, el presidente del comité de Alcoa en La Coruña, coincidió con su homólogo avilesino en que la solución al conflicto pasa por el Gobierno. «Alcoa ha dicho su última palabra y el Gobierno debe gestionar el problema y buscar una salida. Si esto no sucede hay responsabilidades muy claras: si Alcoa consigue lo que pretende desde el 17 de octubre (el cierre de las factorías de Galicia y Asturias) espero que la ministra (Reyes Maroto, de Industria) tenga la dignidad de dimitir». De Galicia llegaron ayer a Avilés más de un centenar de personas en dos autobuses y coches particulares.

Daniel Cuartas, secretario de Organización de UGT en Alcoa, recordó que están en juego unos «dos mil puestos de trabajo, contando a las auxiliares». Alberto Grijalbo, secretario del comité de empresa de Alcoa también en Avilés, precisó: «Nosotros estamos dispuestos a llegar a un acuerdo siempre que se ponga dinero encima de la mesa para mejorar la electrolisis y el mantenimiento de las instalaciones». Todos reivindicaban un cambio de estrategia que revierta la situación actual, con más de 700 empleos en la cuerda floja.

El portavoz de IU en la Junta General y diputado Gaspar Llamazares acudió a San Balandrán para mostrar su respaldo a los trabajadores. Pidió «compromiso a los gobiernos central y autonómico» y les instó a que realicen las acciones necesarias para garantizar que estas dos factorías sigan abiertas y se mantenga el empleo. El vicepresidente primero del Congreso de los Diputados, Ignacio Prendes, de Ciudadanos, subrayó que se está «en unos momentos muy críticos porque el tiempo se agota y es necesario mantener la integridad de las plantas, no se pueden trocear porque eso sería decretar el cierre a medio plazo». Por su parte, la portavoz de Podemos Asturias, Nuria Rodríguez, señaló que la solución a este conflicto pasa por la intervención pública para recuperar un sector que considera que es estratégico como es el aluminio, «que es más que rentable».

El diputado regional de Foro Pedro Leal indicó a su vez que «ante la dramática situación en la que se encuentran los trabajadores de Alcoa, quienes tenían y siguen teniendo la llave del BOE para evitarlo no hacen nada». El portavoz municipal del PP de Avilés, Carlos Rodríguez de la Torre, recalcó que Alcoa es muy importante para la comarca y para Asturias y «lamentablemente no se está haciendo nada en materia de política energética para las empresas electrointensivas».

A lo largo del camino que cumplieron Agustín Sánchez, de Ganemos Avilés, o Alfonso Araujo, de UCIN, entre otros muchos, se fueron sumando decenas de personas que engordaron los cánticos reivindicativos: «Guerra, guerra, guerra Alcoa no se cierra», «Alcoa se salva luchando», «Alcoa pa’casa, que vuelva Endasa», «Si no hay solución, Maroto dimisión». La Ministra de Industria, Comercio y Turismo, entre tanto, manifestó en tierras castellanas, casi al tiempo que se desarrollaba la marcha en Avilés, su optimismo después de que Alcoa haya decidido «desbloquear» la situación y «sentarse a negociar». «Hemos abierto una nueva línea de negociación con la empresa, trabajando día a día de forma discreta y ahora esperamos que esta línea nos lleve a una solución, aunque necesitamos la colaboración de todas las partes», dijo, e insistió en que el compromiso del Gobierno con la reindustrialización es «claro».

El secretario general de UGT-FICA de Asturias, Jenaro Martínez, manifestó entre tanto en Avilés que «urge que el Gobierno redoble la presión para buscar una solución garantista al futuro del conjunto de trabajadores de Alcoa y el Gobierno no debe descartar ninguna intervención». El secretario general de CC OO de Industria, Damián Manzano, exigió por su parte al Gobierno que eche toda la carne en el asador porque «Alcoa se está riendo absolutamente de todo el mundo y todas las herramientas están encima de la mesa para parar los despidos». El secretario general de la Federación de Industria de USO, Juanjo Estrada, pidió también que los políticos de Asturias y de España «se levanten del asiento y hagan una propuesta sólida de soluciones»: «Estamos en el descuento final de los penaltis pero que tengan en cuenta que el día 15 acaba un partido y empieza otro». En la protesta estuvieron presentes representantes de todo el arco parlamentario, tanto nacional como regional. Javier Fernández Lanero Secretario, general de UGT Asturias, advirtió de que «el cierre de Alcoa es el inicio de una nueva reconversión industrial que afecta a toda la industria electrointensiva de Asturias».

La lucha contra el cierre de las alumineras continuará con una marcha por las calles de La Coruña y el lunes, 14 de enero, se retomarán las negociaciones para el ERE, 24 horas antes de que posiblemente empiecen a aplicarse los primeros despidos.

Entonces volverán a encogerse las entrañas de muchas familias como la de Emilio Alonso Álvarez, un trabajador que es «hijo, nieto y biznieto» de operarios de esta fábrica asentada en San Balandrán. O la de Pilar Cantarero, de 45 años, esposa de Pedro Cuesta, del comité de empresa: «Estos meses los hemos pasado sin dormir. Últimamente es como si no tuviera marido, siempre está al teléfono. La sensación es de desesperanza. Fuimos a Madrid y no han movido nada». Volverá a gritar por la supervivencia de Alcoa Javier García, de 36 años y trabajador de la fábrica avilesina desde hace 13: «En estos tres meses pasas por muchas fases. Estás agotado y luego esperanzado. Lo que te anima es ver a la gente que como hoy (por ayer) sale a manifestarse con nosotros».

Patricia Gómez, de 37 años, esposa también de un trabajador añadía: «La situación no es fácil. Llevamos cuatro años con la soga al cuello y ahora cada vez nos sentimos más ahogados». Volverán a vestirse de amarillo Martín y Mateo, de ocho y nueve años, respectivamente, hijos de Daniel Tuñón, que lleva 18 años en Alcoa. Y Ana García, de seis años, que ayer seguía a su padre en la lucha con bengalas. Regresarán a la calle Leticia y Sofía, de 13 y 9 años, hijas de Miguel Nieto, con 19 años de experiencia en Alcoa. Y volverán a abrazarse a su padre Daniel y Xurde Mortera mientras Rubén Amado lanza «cañonazos». «Alcoa se salva luchando».

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