Sánchez asume el federalismo asimétrico que hace de España una liga de naciones

Sánchez recupera amplia lo peor de Zapatero y acepta la pretensión de Maragall del “Federalismo asimétrico”. Es decir, que una parte del territorio de lo que era España gozará de una serie de privilegios propios de un Estado independiente, beneficiándose empero de lo que sea común. Traiciona la propia Declaración de Granada y en contra de la historia del PSOE, somete este partido de las viejas pretensiones de la burguesía nacionalista que con tanto empeño combatieron los mejores hombres del socialismo español. Y lo peor es que las masas del PSOE aplauden, porque ignoran la historia del partido, la alocada política de este viajero. En su día, el PSOE se planteó crear una organización específica en Cataluña y pasar del PSC por sus derivas nacionalistas, evidenciadas cuando las camaradas Batet y Cunillera, entre otras, rompieron la disciplina de partido y votaron a favor del “derecho a decidir” de los vecinos de Cataluña. Esto es lo que hay. Y como en el PSOE se ignora la propia historia de este partido, a sus actuales militantes ni vergüenza les da.

Lo que ahora parece asumir Sánchez y el PSOE exige una aguda reforma constitucional y una redistribución del poder político en España, que beneficiaria especialmente al País Vasco y Cataluña, aparte de mermar las competencias del Estado, y colocar de facto a estas comunidades al mismo nivel que el Estado mismo, o hace de éste una especie de liga de naciones.

Como ha señalado el profesor David Thunder, del el Instituto Cultura y Sociedad de la Universidad de Navarra “No es fácil interpretar el sentido práctico de las declaraciones federalistas del PSOE, porque en realidad el lenguaje del federalismo e incluso de la plurinacionalidad es notoriamente ambiguo, compatible con una enorme gama de soluciones políticas”.

Apunta el doctor Thunder que constituirse como Estado federal, plurinacional y asimétrico, claramente implica la existencia de un gobierno común que comparte el poder político con varios gobiernos más o menos locales. Y añade: “Un federalismo plurinacional implica el reconocimiento oficial que las diversas unidades políticas que constituyen la federación tienen culturas e identidades colectivas diferentes, dignas de algún tipo de reconocimiento oficial y programático. Un federalismo asimétrico implica que las relaciones entre el gobierno general y los gobiernos incorporados a la unión son flexibles y se adaptan a las circunstancias, necesidades, y contextos históricos específicos de cada unidad de la federación”.

Liga de naciones

Pero en el mejor de los casos, aplicar esa receta en España va a ser muy completo. Dice Thunder que “España pasaría de ser una monarquía constitucional constituida por un gobierno central más o menos consolidado, junto con los gobiernos regionales semiautónomos, a ser una liga de naciones. Algunas de las cuales tendrían un alto grado de independencia, coordinadas ligeramente por un gobierno federal (fuera monárquico, fuera republicano), autorizado a defender sus intereses vitales, tales como la seguridad y el orden público. Si el PSOE tuviera en mente esta interpretación, estaría abogando por una auténtica revolución constitucional”.

¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Sánchez? De momento, prima a Cataluña y nos ha dicho que considera que España está formada por cuatro naciones: Cataluña, el País,Vasco y España [o sea, se supone que el resto]. ¿Y eso va a valer para los demás? No De momento, parece que ha suspendido la aplicación de la Constitución en sus acuerdos con Cataluña. Tendrá que presentar un programa al respecto. Y ya veremos, en ese caso, lo que puede pasar.

Tal y como ha quedado de manifiesto ante sus cesiones ante Sánchez, y a falta de saber cuáles van a ser las naciones y las meras regiones que constituirán la federación en el diseño del Doctor Sánchez, parece claro que, de entrada, Cataluña va a ser un caso especial. El hecho de que en la declaración final conjunta no se cite la Constitución platea una duda metódica: ¿Cómo es posible aludir a un desarrollo de acuerdos políticos con seguridad jurídica fuera de la Constitución?

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