Un pequeño árbol de Navidad para tí

 

 

Es Navidad.

 

Mi regalo es un árbol lleno de meditaciones.

 

Junto al Belén, parte esencial de nuestra cultura, he puesto un abeto que replantaré al finalizar las fiestas. La tradición es importante, pero también lo es la preservación de la naturaleza.

 

En el árbol hay guirnaldas, bolas y luces de colores. Entre ellas cuelgan fotografías y algunas palabras. Recuerdan momentos emotivos, resaltan algunas alegrías y desean lo mejor para todos. Hay entrañables instantáneas de familiares y amigos.

 

Bajo la estrella de Belén, en lo más alto, hay una gran foto de una patera, al lado de recuerdos de ancianos que viven solos; de niños que padecen guerras y hambre; de enfermos curables o no; de mujeres maltratadas y de las que defienden la igualdad; de minusválidos, de refugiados, de drogadictos, de discriminados o perseguidos por razón de sexo, ideología o religión; de presos, de condenados a muerte; de pobres; de los compañeros periodistas que han muerto cumpliendo con su trabajo. Las hay de voluntarios y de miembros de ONG, de sanitarios, religiosos misioneros y de militares en misión de paz. Me emocionan las de los familiares y amigos dedicados a cuidar de ancianos y enfermos, suelen ser los grandes olvidados. Me acuerdo especialmente de los que han perdido a sus seres queridos.

 

He resaltado algunas fotos de mis amigos catalanes, que son muchos y muy queridos, con el afecto y el afán del entendimiento y la convivencia en una España democrática. Los lazos son comunes y los únicos colores son los del respeto. Discrepar no es esencialmente malo, discriminar a los que piensan diferente sí lo es.

 

Un buen propósito para cada día del nuevo año 2019: recordar que el otro existe.

 

En el abeto hay tarjetas en blanco, para que cada uno aporte aquello que crea que puede resultar efectivo para el bienestar común.

 

Un mundo un poco mejor depende de cada uno. A veces es suficiente con un pequeño cambio de actitud, con un refuerzo de las acciones en favor de lo común, con el reconocimiento de una equivocación.

 

Enciende tu luz interior e ilumina con ella a los demás.

 

Feliz Navidad

 

 

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